domingo, 30 de diciembre de 2007

En blanco y negro

A punto de acabar el 2007 y por unos momentos me parecía estar en el 1939. Cardenales, crucifijos y rojigualdas al viento en medio del fervor del nacional-catolicismo. ¡Qué miedo!. Estaba pensando que convenía encontrar algún amigo o pariente que tenga bodega oculta para esconderse hasta que pase el peligro. Entonces, el telenotícies ha aclarado que eran imágenes de una concentración a favor de la "familia" cristiana en Madrid, de hoy mismo. A favor de la familia, (¿qué familia?) y, claro, en contra de todo lo demás. Divorcio, matrimonios gays, familias monoparentales, todo pecado. Mortal. Que quede claro. Y para corroborarlo ahí estaba no sé qué cardenal ( Rouco Varela, creo) pontificando y, enviando a todo Dios – perdón- a todo mortal pecador al infierno. Y ya ves, no estaba el obispo de Tenerife, ese que cree que los críos dejan que abusen sexualmente de ellos. Lo cree y lo dice, y no le pasa nada. La iglesia y los abusos, ¡qué binomio!. Era pecado con consecuencias horribles lo del tocamiento propio, pero el que se cometía contra menores era moneda de cambio allí donde había sotanas (no quiero imaginar que aún no lo sea).

Pero claro, según el obispo de Tenerife son ellos, que se dejan, (¿cómo lo sabrá?). Pues los mismos que no dicen nada oyendo tales barbaridades, (que igual comparten, vete a saber), son los mismos que se concentran a favor de la familia cristiana y el matrimonio para siempre – el único y verdadero-, bien envueltos con la bandera de España, los escapularios y los crucifijos. Viendo las imágenes me sobraba el color. España en blanco y negro. Quizás más en negro que en blanco.

Lo de la familia cristiana realmente da grima. Matrimonio hasta la muerte por la gracia de Dios. Encadenarse a quien quizás no quieres, porque Dios así lo dispone es muy católico pero muy poco piadoso. De hecho es bastante cruel. Lo mismo que criar hijos en un ambiente de hipocresía y de mentira, de apariencias y de ausencia de sentimientos verdaderos. Eso sí, te asegura un lugar privilegiado en el cielo. No lo entiendo. Pondría la mano en el fuego que si a los manifestantes de hoy les dejaban elegir entre un pase directo al cielo y un boleto premiado de primitiva de la Tierra, escogían masivamente lo segundo. Ellos, en el fondo, también lo saben. No hay recompensa en el más allá. Lo bueno y lo malo, lo gozoso y lo penoso sólo tiene lugar en este planeta que habitamos con mayor o menor fortuna, y por poco tiempo. Rouco, no les mientas más. Que amen, se separen, se divorcien y gocen con hombres y mujeres indistintamente, según su voluntad y criterio. Y sí, a poder ser, hasta que la muerte se lo impida.


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viernes, 28 de diciembre de 2007

Hijos

Para bien o para mal dependen de nosotros. Y nos ponemos a la complicada tarea de llevar a buen puerto sus existencias durante el periodo más importante de sus vidas así, sin más, sin saber mucho del tema. O nada. Ni si quiera con valor, sólo instinto e inconsciencia. Sin GPS. A veces, sin el rumbo propio bien definido. Y ahí están los hijos: esperando. Esperando ser atendidos, cuidados y alimentados. Esperando ser educados queridos y protegidos. Esperando nuestra entrega, nuestro optimismo y nuestra dedicación. Y ahí estamos nosotros. Hoy contentos mañana tristes, hoy besos, mañana reprimendas. Hoy todo mi tiempo para ti, mañana nada.

Los queremos y les gritamos, los cuidamos y nos los quitamos de encima, los educamos y les contestamos airadamente. Y ellos continúan navegando relativamente orientados, sin tempestades ni hundimientos. Un milagro. Logran extraer algun provecho de la contradicción y de paso se adaptan a lo que vendrá en el futuro, tan incierto y pendular como nosotros. Y aún tienen el detalle de regalarnos con una sonrisa, un halago, o un homenaje a nuestros defectos y virtudes.
-"¿Me dejas mamá, por favor? -me dijo el pequeño-. Insistía. -Va mamá, dime: ¿sí, o ni se te ocurra?". Le dije que sí, claro.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Ganas de dormir

Le pillan a una las Navidades con el paso cambiado. Pensando en todo menos en Papa Noel y el reno Rudolph. Pues hala, venga, rápido: a comprar, cocinar, comer, digerir, envolver, tirar papeles, y buscar nolotil. No habrá viajes de reencuentro, ni grandes ágapes familiares. Así de lejos y dispersos estamos unos de otros este año. El primero. Pelín mal.
En estas fechas de felicidad oficial todo es igual pero más exagerado. Se notan más las ausencias, se come más, duele más la cabeza, se besa y grita más a los niños, indistintamente, y se traga uno más programas horteras de lo habitual . Lo único que se hace menos, bastante menos, es dormir. Y es lástima. No estaría mal irse a echar una cabezada y despertarse el 8 de enero.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Franca Masu

A veces, hasta las canciones de los 40 principales te logran poner triste. Otras, te hacen gracia hasta los piropos que te sueltan desde algún coche tuneado en plena calle.

La melancolía y la felicidad también tienen su punto hortera.

Habrá que compensar con la elegancia de Franca Masu. Una voz marina, suave y exquistia, capaz de dibujar todas las tonalidades de un atardecer junto al Mediterráneo. Un feliz descubrimiento, un regalo para los sentidos.

Myspace de Franca Masu

jueves, 20 de diciembre de 2007

Y si no, que venga una cierzada

Ya hace días que lo del Gran Scala me pide a gritos un panfleto, pero me faltaban ganas de desenfundar. Que lo de rajar requiere unas energías y un esfuerzo y te tiene que coger el cuerpo guerrero, cargadito de pilas. Y ha llegado el día. Leo por ahí que un grupo inversor (del que nada se sabe aún) se quiere cascar en los Monegros ni más ni menos que un complejo de 2025 hectáreas con todo esto que detallo a continuación (como si fuera el escaparate del Precio Justo) :
- 32 Casinos
- 32 Museos
- 70 hoteles
- 230 restaurantes

- Espectáculos, conciertos, ópera, comercios, conferencias, golf, hipódromo, palza de toros, etc.
-
5 parques temáticos: de los 4 serán para adultos y 1 infantil. Hay tres con temática decidida: Spyland sobre agentes secretos, otro acuático, llamado Acquatica y un tercero referente al espacio y la tecnología, llamado Space Port, respaldado por "una institución americana". (Lo explica y abunda el blog de koky en un trabajo currado y completo sobre “la cosa”esta).

Después de recitar la lista, parece que tengas que oir a Groucho Marx diciendo “y dos huevos duros”.

Porque más que tremendo, increíble, insostenible, y muchos adjetivos más, la cosa pinta surrealista. ¡Maño, Buñuel, el material que te has perdido!. O quizás sea más de Berlanga, en la linea bienvenido Mr. Marshall. Americanos y millonetis de todas partes del mundo (porque si no, no dan abasto) poniendo perras para edificar en el desierto, a lo tonto, sin conocimiento. Me da que ocurrirá como en la peli, que van a pasar de largo, sin parar el coche. Y ahí estarán las autoridades locales vestidas de gala con las banderitas ( y las leyes, y los permisos ad hoc y las subvenciones más o menos tangibles) viéndolos pasar a toda velocidad.

La cosa ciertamente suena a surrealista. Por no decir a tomadura de pelo. O sea, que llevamos siglos de desierto geográfico, demográfico e inversor y ahora no vas a dar dos pasos sin darte una torta con un casino, un hotel, o una piscina. ¿Pero alguien se lo cree?. Podría cargarme el tema diciendo simplemente lo obvio: que es una aberración medioambiental, que no hay agua ni para dar de beber a las mulas como para regar, canalizar y sustentar tanto complejo, que de dónde se creen que la sacarán, que para qué tantas gentes contra el trasvase para acabar dando de beber a los ludópatas de media Europa, que qué haran con los espacios protegidos… Pero es que me puede la parte surrealista del tema.

Yo es que me imagino centenares de tragaperras en ristre en medio del secarral monegril, a pocos metros del toro de Osborne y ni me indigno. Sencillamente me despiporro. Esto lo anuncian el 28 de diciembre en el Heraldo y todo dios diría que se les ha ido la mano con la inocentada. Tengo la sensación de que alguien está metiendo un gol envenenado al gobierno aragonés. Que se van a meter una leche proporcional al tamaño y a las cifras del proyecto que tan rápidamente han celebrado y abrazado. Y ello pasará tan pronto como se compruebe que no se sostiene por ningún lado, especialmente por el inversor que es el único que parece contar en este caso. Y espero que mis impresiones se cumplan y que la cosa no se haga realidad, y que los que esperaban llenarse de honores la boca o los bolsillos, sólo se llenen de vergüenza la conciencia. Y confio que ni empezarán a sembrar el desierto de hierros y andamios que algún día se oxiden y se queden como monumento a la estupidez y a la avaricia. (Para eso ya tendremos tarde o temprano los molinos de viento de La Muela, como macrocementerio de aspas y acero).

Y si no pasa nada de lo que deseo, sólo me quedará esperar a que venga una cierzada y se les lleve por delante las ruletas, las mesas de juego y los naipes. Que aquí los únicos casinos que resisten al viento local son los de cada pueblo. Sin crupieres ni alfombras. Sólo abuelos somardas con boina y cartas de las de jugar al guiñote.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Barzas y vísceras

Me han cambiado por arte de birlibirloque las características de la cabecera del blog. Supongo que por alguna modificación de las plantillas que habrán hecho los del blogger. Y me han dado bastante por el saco, por no decir por el culo (¡uy!, perdón, ya lo he dicho) , porque me he vuelto modorra para devolver algún atisbo de semejanza a la cosa. Y como era de esperar, no lo he conseguido del todo. Con los conocimientos de informática y de photoshop propios no falsificaría ni el billete del autobús.

Total, que así se queda, cutre, aunque bastante menos que con la mini-imagen y mini-cabecera que salía con los cambios estos que han hecho a traición. He estado tentada de mandarlo a la mierda, lo de la cabecera y el blog entero en sí mismo, cosa que hace algunos días que me ronda por la cabeza.

He llegado a pensar que igual lo de los cambios era una señal. Toque de retirada. Ya vale de decir sandeces y que las lea cualquiera. Aunque cualquiera sólo son básicamente los que mis generaciones predecesoras dirían "los propios" y poco más.

Esto de escribir en un blog tiene algo de onanismo y bastante de exhibicionismo. Lo pensé antes de meterme en estas harinas, pero me pudo la necesidad de vomitar las marañas mentales y el comprobar que gentes que me merecen mi admiración y respeto también se han puesto a ello. Claro que ellos tienen cosas bastante más interesantes que explicar. Cuando no las tienes -es el caso- te expones a convertirte en un "querido diario..." pero público y on-line. También se corre el riesgo de hacer estreptease ideológico-mental-emocional. Pero el desnudo no llega a ser integral, así que la cosa se queda en un querer y no poder, o en un poder y no querer.

Total, que no sé que será de este trocito de mí que pulula por el ciberespacio sin ninguna finalidad ni destino concretos.

A veces razono que dar forma verbal a lo que circula desordenadamente por la cabeza está bien y que lo del blog es una manera de organizar la dispersión mental, darle un orden, un concierto, una estética y un sentido. Hay cosas tan profundas o tan estúpidas, tan sublimes o tan anecdóticas, que no osas explicarlas de viva voz ni a tus amigos -en el caso que tengas- ni a los que están más cerca. Más que nada, por no apabullarlos o por no decepcionarlos. Y ahí lo del blog vuelve a cobrar sentido. Y con la obligación que te creas de dar de comer de vez en cuando a los posts, no queda más remedio que bucear por los adentros y salir a los afueras a observar qué pasa. No queda otro remedio que mantener activo el engranaje del cerebro, la maquinaria de la observación, los mecanismos de la reflexión. Comprender, dudar, asentir y negar. No está mal.

Después está lo próximo. Los que te hacen saber que han disfrutado, o reído, o preocupado con lo que has escrito. Y la función social del seguimiento a distancia. Mi madre sabe como estoy aunque esté lejos solo con echar una ojeada a la cosa. Antes lo sabía por mi voz, cuando la oía dando noticias intrascendentes. Era capaz de detectar cada matiz y de saber que alguna cosa me preocupaba o me entristecía o por el contrario me tenía contenta. Ahora le basta con conectarse. Últimamente me pregunta constantemente si estoy bien. Y me remata invariablemente con que coma, que estoy muy flaca, aunque eso no puede leerlo.

Intento convencerme de que, realmente, cuesta poco mantener vivas las barzas, que son resistentes, y necesitan poca agua. Y reconozco que no sé qué me daría no poder releer, recordar, revivir momentos y estados de ánimo. Todos, mejores o peores, forman parte de la memoria, aunque sea reciente. No merecen morir con un triste clic en un boton que ponga suprimir, o delete.

Pero las argumentaciones son lo de menos. Para bien o para mal (más bien para mal) , en mi caso, las vísceras siempre ganan al cerebro. Así que reflexione lo que reflexione, acabará pasando lo que ellas decidan.

Por si a caso, me apresuro a colgar otra bella mora musical. Esta es de María José Hernández, que tiene una voz preciosa, limpia y transparente, de un sólo trazo. Es una canción de esas que cantan al optimismo y que invitan a imaginar. Una especie de antídoto para no sucumbir al pesimismo en un domingo gélido de diciembre. ¡Dios, qué frío hace!

martes, 11 de diciembre de 2007

De 7,30 a 14,30

El ventilador de la torre de mi pc mantiene caliente la leche de soja que me llevo cada día al trabajo en un bote de cristal, creo que era de espárragos. Lo arrimo a la salida de aire caliente. Sin usb ni nada. Cortado calentito a cualquier hora en esta oficina en la que se amontonan mesas, pantallas y seres poco o nada expresivos (igual los seres que las cosas).

El mp3 me acompaña. Se ha convertido en una extensión del cerebro, almacena la parte músico-emocional. Todo cabe en dos gigas. De paso me deja más memoria en la cabeza. Básicamente para los recuerdos. Esos que campan a su antojo y se te instalan como okupas. No hay quien los desaloje. Les busco sitio. Están a gusto.

Ellos, los seres que comparten horas en el mismo espacio, no hablan. Primero me indignaba. Me llegó a preocupar. Me rebelaba. Ahora lo agradezco. Me entretiene más mi conversación, la que mantenemos mi cabeza y yo. Nos conocemos demasiado y sabemos qué responderá cada una. Pero, a veces, nos sorprendemos. Incluso la engaño. Le digo que no haré alguna cosa y, a tración, voy y la hago. Después me arrepiento, pero ya es demasiado tarde. Me riñe, pero luego me perdona. Sabe como soy. Sin remedio. Entre tanto, copio, corto, pego, guardo, actualizo y miro el reloj.

A veces sí hablan. Cruzan algunas frases cortas, sin adjetivos. Comentan algo de subir cambios a un repositorio, y de programar, y de no sé qué... no los entiendo. Para equilibrar la balanza cósmica me releo unos versos exquisitos de un poetea salvadoreño y me repongo una sesión de música para los sentidos, de la que llevo encapsulada en el mp3 y en el corazón. Me parapeto detrás de los muros de marquetería que rodean mi mesa y que me aíslan del resto. Estoy a salvo. Nadie me observa. Lo cierto es que no lo harían ni aunque me pusiera a bailar la danza del vientre. Ellos continúan con la mirada fija en la pantalla repleta de signos y lenguajes extraños.

Continúo con mi ejercicio de dulce masoquismo, hasta las dos y media. Antes de irme, vuelvo a enviar y recibir. Nada. Ningún mensaje interesante. La Orquestina acaba su canción. Retiro el hardware con seguridad. Inicio. Apagar equipo. Sonido windows. La selva de Irati que iluminaba la pantalla se funde en negro. Adiós.

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domingo, 2 de diciembre de 2007

Historias

Tenía muchas ganas de ver la película "Juntos, nada más", basada en la novela del mismo título de la escritora francesa Anna Gavalda. Me gustó tanto ese libro..,personajes que se encuentran
que se necesitan y que se hacen menos vulnerables estando juntos. Una historia de sentimientos de ida y vuelta que te deja el corazón y el cuerpo apaciguado después de leerla. Me urgía ver la
película y lo de ir al cine es tan improbable y complicado, que decidí beneficiarme de la generosidad de los usuarios de la red que deciden compartir sus archivos, sin ánimo de lucro, claro. (Ya nos lo decían las monjas: "Amar es compartir". Sin duda, visionarias del fenómeno emule). Así que ayer mismo me dispuse a arriesgarme a sentirme, o bien defraudada, o bien reconfortada, al ver la película. Y fue más bien lo segundo. Una hora y media de película no es capaz de absorber todos los matices de la historia ni de reproducir todos lo sentimientos que transmite el libro, pero sí que fue capaz en este caso de recrear la atmósfera que envolvía lo escrito por la autora.














Audrey Tatou, Camille en la película

Me hubiera gustado releerlo para saborear mejor lo que recordaba, pero caí en que no es posible porque no lo tengo. Presté mi libro y no sé a ciencia cierta por dónde anda, ni si quiera por qué país. Después compré otro, pero fue para regalarlo. Tanto me gustó, que quise compartir su lectura para intentar hacer más feliz a quien lo leyera (las prédicas de las monjas no debieron ser en vano). Anoche recordé que podía consolarme con otro libro de la misma autora que sí conservo, el primero que leí y que me condujo a "Juntos, nada mas".

No recordaba el título y apenas la historia. Ha sido más facil encontrar todo ello en el google que en las estanterias, pero al final he dado con él: "La amaba". (Seix Barral. 2003). Otra radiografia sensible y atinada de los sentimientos humanos, aunque en este caso habla de desencuentros y fracasos. Y claro, no hay final feliz. Pero eso en un libro se perdona y en la vida no se puede evitar. En cambio, en el cine, en mi caso, se convierte en causa suficiente para no ver la peli .
Solo faltaría tener que pagar para quedarte jodido. Con lo fácil que es que te salga gratis.

(Rabo de nube, de Silvio Rodríguez, interpretado por Luis Eduardo Aute)