domingo, 30 de marzo de 2008

Palabras para Julia

Siempre me ha emocionado la canción de Paco Ibáñez sobre un texto de José Agustín Goytisolo, "Palabras para Julia". Hay momentos de la vida, a veces de la propia, otras de la ajena, en que esas palabras cobran especial sentido. Quizás sean ese abrazo que no podemos dar cuando la distancia lo impide.

Hay una versión preciosa de la cantante Liliana Herrero que suena al final de la película argentina Kamchakta




Y la original, de hace un montón de años, con la voz de Paco Ibáñez, que llega hasta lo más hondo



"Pero también la vida nos sujeta porque precisamente no es como la esperábamos".
Jaime Gil de Biedma

"Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad". Octativo Paz

jueves, 27 de marzo de 2008

Cuarenta

Me persigue el 40 y por todas partes se me aparece, quizás porque me caen este año encima, como en el guiñote, que se cantan las cuarenta al grito de: "las 40, que no joden pero atormentan". Yo creo que ambas cosas.
40 ladrones había en el cuento y en la cueva, y al final, todo se lo quedó Alí Babá. Una panda de inútiles. 40 días anduvo Cristo por el desierto en ayuno y resistiendo a la tentación. Sólo 40 días y eso que era Dios, ¿cómo vamos a superarlo los simples mortales?. 40 días en la cuarentena ante una enfermedad contagiosa y 40 días sin sexo tras parir. ¿Por qué no 39 o 41?.
40, el número del eufemismo: de los 40 pa'rriba no te mojes la barriga. O hasta el 40 de mayo no te quites el sayo. O sea, hasta el 9 de junio.
El 40, ese autobús de la línea Vía Hispanidad-San José, por Gran Vía y el Paseo Independencia hasta Plaza España. Recorriendo las arterias zaragozanas, paisajes y recuerdos. 40, una cifra y dos números: el cuatro, que significa muerte en Japón y el cero, que es nada en todas partes. O sea, nada de nada. Y también, por lo que parece, todo de todo.

También, cuarenta, en el poema “Reina de mis secretos”

Me has regalado el arco iris
cuando el dolor ya me había cegado,
playa de invierno, amor de mis cuarenta,
jamás temblé así antes de conocerte.
Volemos, cariño, aunque sea un ratito o toda la eternidad,
amor sin humo de mis días de miel,
voy a dejarme vivir, reina de mis secretos.

Reina de mis secretos (fragmento), de Demolición del Arco Iris. Ángel Petisme, 2008
(el texto completo en este post de Antón Castro)


El ababol

Del frío. ¿Pero no había llegado ya la primavera? Si se desgaja el hielo en la Antártida por el calentamiento global. Si hay cambio climático, ¿dónde leches se ha metido el sol y el calor?.

lunes, 24 de marzo de 2008

Más Buñuel, más sueños, más tambores

"Soy ateo, gracias a Dios".

"La ciencia no me interesa. Me parece presuntuosa, analítica, superficial. Ignora el sueño, el azar, la risa, el sentimiento y la contradicción, cosas todas que me son preciosas. Un personaje de La Vía Láctea decía: ‘Mi odio a la ciencia y mi desprecio a la tecnología me acabarán conduciendo a esta absurda creencia en Dios.’
No hay tal. En lo que a mí concierne, es incluso totalmente imposible. Yo he elegido mi lugar, está en el misterio. Sólo me queda respetarlo".
Luis Buñuel

Imprescindible una visita al blog del fotógrafo José Antonio Melendo y a sus maravillosas fotos de Alcañiz y Calanda...Vaya una por delante




Romper la hora. Calanda, 2008


Un perro andaluz y "Los sueños se revelan", Ángel Petisme

domingo, 23 de marzo de 2008

Vilanos y sentidos

Como los vilanos, esas bolisas de pelusa blanca y etérea, me he dejado empujar hoy por el aire que soplaba con fuerza, y los sentidos volanderos me han transportado todo el día de un lado a otro.
En una cafetería temática, toda de verde y pizarritas colgadas en las paredes con las especialidades de café, sonaba una canción de Carmen París. He palpado varias veces la carta plastificada de bebidas frías y calientes para comprobar si era cierto que en tal lugar y en el hilo musical que lo ambientaba se oía su voz. Como cada domingo, regalaban con el periódico un librito de "grandes maestros de la pintura" y hoy tocaba Klimt, con sus mujeres llenas de colores en los cuerpos y emociones en los rostros. Con sus besos y sus dorados. Carmen París cantaba y yo me recreaba en la visión de Dánae, sorbiendo arte y mi cortado con sacarina a la vez. En la película infantil que esta tarde he ido a ver al cine había toda una ciudad repleta de seres vivos en el interior de una mota de polvo, y un elefante gris y rosa pastel los salvaba de la destrucción. Cuando he llegado a casa, he encontrado una cita de Luis Buñuel en el blog de Javier Torres.

« Si me dijeran: te quedan veinte años de vida, ¿qué te gustaría hacer durante las veinticuatro horas de cada uno de los días que vas a vivir?, yo respondería: dadme dos horas de vida activa y veinte horas de sueños, con la condición de que luego pueda recordarlos; porque el sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia. » Luis Buñuel. "Mi último suspiro".

Dánae. Gustav Klimt, 1907

jueves, 20 de marzo de 2008

Redobles e inocentes

La semana santa tiene mucho de género gore: sangre, clavos, espinas, cilicios, cadenas...Y da miedo, con los capirotes, los crucifijos y los curas con sus mejores galas al frente. Pa salir corriendo a la primera playa que pille cerca. Pero la tradición lleva consigo algunos elementos que se agradecen. Al menos, tres que se me ocurran: las vacaciones, las torrijas, y los tambores.
Las cosas intensas empiezan a notarse siempre en el vientre. Y ahí es donde retumban los bombos y los tambores. El redoble se extiende, después, al resto del cuerpo y la sensación es única y poderosa.




En días de sufrimientos, torturas, sangres y penitencias de atrezzo conviene pensar en los que se producen de verdad, y no sólo durante una semana. Se han cumplido cinco años de la invasión de Irak y desde entonces la sangre y el fuego real no ha dejado de correr y de llevarse vidas de inocentes por delante. En memoria de los inocentes, arded, diablos, arded, acaba el poema de Ángel Petisme que puede leerse en su blog y que reproduzco aquí:

LA JUSTICIA DE LOS INOCENTES

Sabed, hijos de puta, que los delitos no prescriben
después de cinco años ni de diez,
ni con un padrenuestro y dos avemarías.
No hay saldo final ni enmienda para vosotros.
El Dios que os inventasteis
para redimir vuestros pecados,
el Dios que os creó, a su imagen y semejanza,
se levantó la tapa de los sesos
después de ver el telediario de las tres.

Los obispos que lavaron y almidonaron
vuestra ropa interior,
en el secreto de los confesionarios,
y trasvasaron al silencio vuestros ríos de sangre,
son tan culpables como vosotros.
En los bares del cielo no habrá cerveza fresca para ellos.

En el Nombre de la Vida que sumergisteis
hasta ahogarla en un pila bautismal,
en el Nombre de la Vida que lanzabais al océano
a seis metros de altura, desde los aviones,
os declaro culpables, y os condeno
al fuego eterno de la memoria.

Vuestra imagen amarillenta en las portadas de los diarios
la contemplan los 666 hijos de puta que os precedieron.
Ni de viejos y enfermos producís compasión,
cuando observo vuestras miradas, aún desafiantes
con lluvia de sulfuro y calaveras,
entiendo de lo que hablaban las viejas profecías
de Santa Hildegarda, San Malaquías, Nostradamus…

En el Nombre de la Vida que temblaba en los electrodos,
que echasteis a los perros, que ocultasteis con cal viva,
de esa vida que no respetasteis,
no merecéis respeto muertos vivos.

Vuestros crímenes, salvapatrias mafiosos,
hijos del Gran Cabrón,
vuestro sueño de buitres uniformados,
vuestro buen uso de la libertad,
permanecen grabados en el genoma humano para siempre
y en el disco duro del Sistema Solar.

Me cago en vuestra patria de orines y de estatuas,
vomito en vuestras botas de serpientes y niebla,
me pedo en vuestras mesas y en vuestras misas negras.

En el Nombre de la Vida,
del amor y la ternura que truncasteis
en aquellos días, soldaditos de plomo,
se os condena a no olvidar.
No dormiréis jamás aunque cerréis los ojos,
jamás descansaréis aunque compréis el cielo,
segundos, minutos, horas, días,
meses, años, siglos, milenios arderéis…

Ángeles de exterminio,
nunca saldréis del salón del desierto.
El Gran Relojero no pudo soportarlo,
las leyes de los hombres no os pudieron juzgar.

En memoria de los inocentes, arded, diablos, arded.

(Del libro Buenos días, colesterol. Ángel Petisme. Sial Ediciones, 2000)

miércoles, 19 de marzo de 2008

Estadísticas

Si los sentimientos y las emociones se pudieran medir y contabilizar, seguramente el aparato que midiera y contara los míos estaría estresado. Medir la desmesura es complicado, una contradicción. Y en lo de sentir, no me sé racionar. Hay personas disciplinadas, metódicas y ordenadas, que son capaces de disponer con cabeza sus recursos y repartirlos para que no se agoten. Los envidio. A mí no me sale. Si me llevara agua para pasar siete días en el desierto, al segundo ya no me quedaría. Cuando llevo un tentempié al trabajo para matar el hambre a media mañana, me lo zampo a primera hora, justo después de desayunar, com si fuera el postre. Y así voy, dándome atracones de cariño, de rabia, de alegria, y de pena. Sin término medio ni justa medida. ¡Qué expresiones más ajenas!. Ojalá no lo fueran tanto. Pero no sé sentirme moderadamente feliz, ni estar ligeramente enfadada, ni razonablemente contenta... Me va el extremo, porque me gusta ser extremadamente feliz y no puedo evitar estar terriblemente cabreada, o insultantemente contenta.

Así, que si los sentimientos y las emociones se puedieran medir y contabilizar, estaría bien poner a prueba el contador. Seguramente, el cacharro no daría abasto, igual se rompería y, sin duda, la gráfica resultante no sería una línea estable con ligeras oscilaciones, sino una sucesión de subes y bajas pronunciados. Una pesadilla para cualquier analista de datos y estadísticas. Me consuela pensar que sería, en cambio, un buen indicador si lo que se analizaran fueran las constantes vitales. En ese caso, lo de la línea plana no suele ser recomendable.

Gossos - Corren

domingo, 16 de marzo de 2008

32 escalones

Del portal a la puerta de casa había 32 escalones. Dos tramos de 16 peldaños. Aunque vivíamos en un primero, antes había un entresuelo, ese mundo intermedio en peligro de extinción en los inmuebles de nueva construcción, que ahora tienen escaleras luminosas y materiales cálidos. En los de entonces la baldosa tiraba a tono oscuro, de color indescriptible, y las escaleras comunitarias eran oscuras por definición, sin luz exterior y apenas artificial.

Digo lo de casa, porque he llegado a la conclusión que de las muchas casas que uno o una puede tener como propias a lo largo de la vida, la que más casa es, es aquella en la que se ha criado y ha pasado la infancia. Así, que aquel primero tercera de una céntrica calle de aquella población del extra-radio de Barcelona era mi casa.

Desarrollé la habilidad de contar los escalones y subirlos de dos en dos y a toda velocidad a la vuelta del cole, con la llave colgada al cuello en un cordón de cuero. Había prisa por alcanzar la puerta, la prisa que se tiene cuando se quiere disipar la duda, ahuyentar la preocupación y recuperar la tranquilidad que proporciona el saber que todo está igual que cuando se cerró por última vez. Hubo un tiempo en que contaba muy deprisa, incluso logré superar mi record subiendo los peldaños de tres en tres. En todas las casas siempre hay temporadas en que se suceden los hechos inesperados y desagradables, como si hubieras entrado en un ciclón destructivo que no se acaba. En nuestra familia la temporada fue bastante larga. Hubo ciclón persistente. De hecho, no recuerdo, apenas, temporadas con el tiempo en calma. Así, que la vuelta a casa tenía cada día esa transición de angustia que yo intentaba acortar a base de velocidad en el trayecto. Ganaba de calle al ascensor, así que ni se me ocurría perder el tiempo utilizándolo.

Los pequeños y los grandes dramas familiares se fraguaban en silencio pero un día explotaban con estruendo, como la inundación que provocó la lavadora y que levantó todo el suelo de parquet del salón. Estuvimos unos días con todo tipo de objetos pesados encima de las maderitas para ver si volvían en sí, pero al final hubo que cambiarlo todo. Otro percance económico. Explotaban también las broncas, las idas y las venidas, los llantos, los perdones y los vuelta a empezar. Explotaba la impotencia ante el final de mes. Después de los estallidos sólo me quedaba la incertidumbre. No saber cuándo acabaría de pasar el ciclón y qué nuevos desastres dejaría en su camino. Por eso subía tan deprisa, casi volando, los peldaños. Aún ahora soy incapaz de ir despacio por unas escaleras.

viernes, 14 de marzo de 2008

Sanae

Un rosa al pie de una escultura recordaba, en la plaza del Ayuntamiento de Tarragona, a la última mujer asesinada por un hombre

Se llamaba Sanae y ha muerto a cuchilladas esta pasada noche en la ciudad que recorro a diario. En una calle céntrica por la que habré pasado centenares de veces sin imaginar que en ese mismo lugar podría morir una mujer apuñalada a manos de un hombre. No la ha asesinado su pareja o ex-pareja, por eso el caso no lo lleva un juzgado especial de violencia contra la mujer. Quizás no se incluya en las estadísticas de muertes por violencia de género. Eran sólo conocidos. Y sin embargo, representa el máximo exponente de ese tipo de agresiones. Según la familia, su asesino la acosaba porque quería establecer una relación sentimental y ella se negaba. Así que "mía o de nadie". ¿Puede haber otro ejemplo más claro de violencia machista?.


Me cuesta pasar por los sitos en los que alguien ha dejado de vivir. Tengo la sensación de que queda algo de sus seres allí, sobre todo si han muerto de forma violenta, y me incomoda invadir ese espacio que ha acogido un acto tan íntimo y a la vez tan doloroso. Me revuelven el cuerpo las cruces con flores que te encuentras en una carretera por la que circulas despreocupadamente, quizás hablando de banalidades. De repente, aparecen y sientes una sacudida. En el asfalto de esa calle de Tarragona donde anoche murió acuchillada Sanae aún debe haber parte de su dolor, de su sufrimiento y de su impotencia. Así que no creo que pase por ahí durante algún tiempo. Aunque eso no sirva, ni lo pretenda, para mitigar mi rabia, que es mucha.
Todo por la pasta, ¿y qué nos creíamos, pues?

Me entero por Purnas de los problemas de los trabajadores de la cadena Cuatro, con contratos temporales que se convierten en despidos. El colectivo periodístico suele ser el más precario, el que cobra peores sueldos, el que padece más instrusismo y el que acostumbra a denunciar todas esas cosas cuando afectan a otras profesiones y a callar cuando tocan a la propia. Lo digo con cierto conocimiento de causa. Ahora, los trabajadores de la cadena propiedad de Sogecable se han decidido a hablar y a hacerlo con sus herramientas de trabajo habituales: imaginación, imágenes, ingenio...y a compartirlo en Internet.

Están "reestructurando" la plantilla, o sea, que están largando a la p. calle a un montón de gente gracias a esas fantásticas modalidades contractuales que unos y otros gobiernos van inventándose para mayor enriquecimiento de los empresarios y para menor bienestar laboral, económico y familiar de los trabajadores. Está claro que no hay empresas periodísticas más de izquierdas ni más de derechas, sinó empresas más afines al poder que ostentan partidos más de derechas o presuntamente más de izquierdas. No seamos ilusos, la única ideologia empresarial es obtener el máximo de beneficios y explotar a los trabajadores todo cuanto pueden. Lo saben y practican por igual en Wolkswagen que en Inditex, en Sogecable que en el grupo Recoletos. Aunque algunos, en sus editoriales, en sus discursos, o en las apariciones públicas de sus jefes vayan de progres...Eso sólo es una estrategia para garantizarse una cuota de mercado. Lo que llaman fidelizar un público objetivo o "target". Marketing puro y duro. Nada más. Y nada menos.

lunes, 10 de marzo de 2008

El corazón de R.

R. es un chico sano, divertido, buena gente. Hace unos meses que llegó como becario a la oficina. Es estudiante de una de esas carreras de mucha vocación y poco futuro, todo vitalidad e ilusión. Con su aro en la oreja, sus pañuelos al cuello, look "radikal" y su pegatina contra la monarquía en la carpeta de la Universidad. Pero hoy R. hablaba con un hilillo de voz, como si algo le comprimiera los pulmones y no le dejara sacar aire. Por la mañana me he encontrado un e-mail que ya me avanzaba lo que después he comprobado cuando ha llegado. En el mensaje, R. me decía que su novia, de la que hace tiempo me venía hablando, le ha dejado. Que por eso no vino a trabajar el viernes, porque no se encontraba con ánimo, pero que hoy acudiría puntualmente.

La experiencia en estas cosas sólo sirve para saber qué no debes decir. Así que no se me ha ocurrido decirle que, tranquilo, que ya la olvidará, por no mentirle, básicamente. O que el tiempo todo lo cura, porque tampoco estoy muy segura de éso. Ni que es joven y que encontrará más amores en los muchos años que tiene por delante, porque ahora mismo sé que se siente mayor, muy mayor. Me he limitado a decirle que si necesitaba algo ahí me tenía. Y aquí se ha acabado mi contribución. Le he dejado que se rebozara tranquilo y a gusto en su pena, que es algo tan aparentemente inútil como inevitable. De vez en cuando, lo miraba para intentar infundirle ánimo, sin decirle nada. He visto sus ojillos, más pequeños de lo habitual, perdidos por la pantalla del ordenador. Seguramente andaba repasando conversaciones, encuentros y emociones para atraparlos y evitar que se le escapen de la memoria. He pasado la mañana con la sensación de tener al lado un herido en combate que se estaba desangrando lentamente, sin que yo puediera hacer nada por cortar la hemorragia. Va a tener trabajo estos días la mujer de la limpieza.

Desde que llegó he intentado enseñarle como va el trabajo, corregir los fallos, explicarle qué mejorar. A veces me ha pedido consejo sobre sus estudios, y las posibles salidas profesionales. La ventaja en edad me ha permitido poner o intentar poner algo de luz en sus dudas sobre esas cuestiones. Pero ahora soy incapaz de decirle algo que le pueda ser útil. Me parece que en las cosas del corazón no pasamos de becarios en toda la vida.

domingo, 9 de marzo de 2008

Una carta

He ido a votar. Pero mi hijo de 4 años, que estaba emocionado antes del evento, ha dicho que eso no era votar, que sólo le hemos dado una carta a un señor. Bueno, pues me ha gustado ir a correos hoy. Creo que a él también.

viernes, 7 de marzo de 2008

Rabia y mujeres que ven mujeres

Ya pensaba ir a votar y eso no ha cambiado. Ya sabía a quien, y tampoco ha cambiado. Sólo ha cambiado que un hombre vivo ahora está muerto. Y eso me da mucha rabia. También que alguien pueda aprovechar la tragedia para alargar un día más la campaña, que se ha acabado a la una y media de esta tarde, como la vida de ese hombre. Pensaba reflexionar sobre el día 8 de marzo y no dejaré que nada cambie éso. Aunque me dé mucha rabia tener que pensar más, mucho más, en ese hombre que no llegará a ver ese día ni ningún otro porque hoy lo han asesinado.

El día 8 de marzo solemos recordar lo que pasó esa jornada en 1908, cuando murieron calcinadas 129 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.
Personalmente tampoco puedo evitar pensar en lo que pasó esa jornada hace cinco años. Un historia mucho más cercana. Un día como ése, el 8 de marzo de 2003, una mujer a la que conozco bien acudió a un acto de conciliación laboral con su empresa para intentar lograr la mejor indemnización posible tras ser despedida. Fue el final de una larga agonía de presiones y malestar en el trabajo, que empezó cuando intentó conservar su horario laboral para hacer eso que tanto gusta ahora reivindicar a la administración y a los empresarios modelo: compatibilizar la vida laboral y familiar. La cosa acabó con una carta de despido presentada por el responsable del área de recursos humanos de la empresa expresamente venido desde Madrid, sin aviso previo, para comunicar la decisión. Ese mismo responsable le dijo a esa mujer que lo de su embarazo era un pequeño inconveniente, pero que el despido continuaba en pie. Me consta que ella tuvo suficientes arrestos como para replicar que aquello no era un pequeño inconveniente, sino su hijo. Esa mujer que había dejado 12 años de su vida en aquella empresa, regalado horas, días y noches, esfuerzos, energias e ilusón, decidió no llevar a los tribunales a sus jefes por acabar cuanto antes con su particular calvario, por dejar de poner en riesgo su salud mental y física en un momento especialmente delicado. Sé que aún recuerda con tristeza e impotencia todo aquello. Incluso que lamenta no haber paseado por los tribunales y por la vergüenza pública a su empresa. Y tambien, que cree que ninguna indemnización económica puede resarcir el daño moral y emocional que sufrió. Por eso, el día 8 de marzo pienso en esa historia, sólo una de las muchas que se producen a diario, algunas parecidas y otras mucho peores. Aunque a menudo parezcan invisibles a los ojos de la mayoría. No a los míos. Soy una mujer que piensa en esas historias y en esas mujeres, y que las ve. Aunque me inunde la rabia, como hoy.

jueves, 6 de marzo de 2008

Espacios en blanco

Me gustan los espacios en blanco. Esos que son incómodos cuando entablas conversación con un simple conocido pero que son signo de confianza cuando estás a gusto con alguien. En ese caso, los espacios en blanco hablan solos. Dicen: no es necesario que rellenemos todos los segundos de palabras huecas. No hace falta poner palabras cuando estamos tan bien sin necesidad de hablar. Esos silencios suenan a complicidad y a cariño de verdad, el que no necesita argamasa de palabrería porque compacta solo. Los espacios en blanco permiten oír mejor las miradas, que tienen muchos más registros que el lenguaje hablado y dicen más cosas. Peor que no hablar es no ver la mirada.

El ababol

A veces, el alma asoma por las pupilas. Por eso hay miradas que no se pueden olvidar.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Mantas y somantas

¡Cómo disfruto con las somantas que les mete Labordeta a los del PP cada semana en su artículo del diario Público! ( me parece que alguna vez he escrito que me gusta este periódico. Me reitero). Esta vez, el varapalo es a propósito de la posición trasvasista del PP, que cuando va a Aragón disimula, pero no cuela. Transcribo un glorioso fragmento y añado un enlace al pdf del periódico en el que se puede leer el artículo completo.

"...el Eminente (en referencia a Rajoy) habla de que hay que trabajar para que esta zona no sufra la devastación del desastre ecológico –no dice cómo– y luego, con el agua sobrante–¿qué agua?– que no se vaya al mar –otra estupidez– y que, a través de tuberías, las que compró Aznar, llevar esa estafa a Valencia, Murcia y Almería. ¿Se pueden decir mayores estupideces, mentiras y falsificaciones de la verdad en el corto espacio de un mitin?. Los paisanos lo podían haber llevado a la orilla del Ebro y que viese la agonía de este río en estas fechas. Pero no, seguro que le pusieron fotos del Danubio y al ritmo de un vals, la señora Rudí y sus compais, le jalearon como si fuese Marianico el Corto. Pero esta vez de verdad."

http://www.publico.es/estaticos/pdf/05032008.pdf

Labordeta se desquita con generoso reparto de palos de los del Pp, que tan mal se lo han hecho pasar en el Congreso durante dos legislaturas. Está bastante crudo que la Chunta repita escaño sin él. No hace mucho, el propio Labordeta dijo que volver a tener representación iba ser un milagro, como que ganara el Zaragoza la liga. Y efectivamente, tal y como están los sondeos y la competición futbolísitca, la cosa está igual de jodida. Pero como humor y fe no les falta, los de la CHA unen los dos milagros en el mismo spot en el youtube...



Los periódicos llevaban hoy mucho estupor e indignación por la elección de Rouco Varela como presidente de la Conferencia Episcopal. Yo sólo me pregunto: ¿de verdad que a alguien le sorprende que una institución retrógrada y recalcitrante tenga al frente un jefe igualmente retrógrado y recalcitrante?. Lo raro sería lo contrario. Lo de Rouco es lo coherente. Esperar que la Iglesia tenga responsables renovadores, abiertos y dialogantes es tan estúpido e inútil como esperar que no se discrimine a las mujeres en la herencia de titulos nobiliarios o creer que la monarquía puede ser moderna y democrática. La cosa falla en orígen. No se pueden esperar procedimientos y gestos democráticos de instituciones reaccionarias y anacrónicas por su propia naturaleza. Es una contradicción, como lo de las misiones de paz de los militares, las cenas beneficas contra el hambre en el mundo, o los ataques preventivos...

Personalmente no aspiro a que la jerarquía eclesiástica sea menos reaccionaria. Me conformaría con tener un Estado realmente laico y con que no los mantengamos con dinero público.

martes, 4 de marzo de 2008

Y tú más

No, no vi el debate. Tampoco el primero. Entre la audiencia televisiva millonaria del cara a cara ZP-Rajoy, no estaba yo. Tampoco estoy en la de "Escenas de matrimonio", que para el caso. No me gustan los cara a cara a la americana, a lo demócrata y republicano, o sea, el bipartidismo que cada vez se parece más entre sí. En matemáticas eso es simplificar. Al final puede que sólo quede uno. Partido único. No, no me gusta. Así que no vi el debate. Ni el de ayer ni el anterior. Claro, que tampoco veo los programas de talentos ocultos en los que se exhibe freakismo sin rubor, que para el caso...

El ababol

Cara a cara. ¿Por qué le llamarán debate o cara a cara, cuando no pasa del "... y tú más"?. La argumentación más elaborada viene a ser "rebota, rebota y en tu culo explota".

sábado, 1 de marzo de 2008

Poesía y magia en el supermercado de libros

“Un viernes por la tarde en un supermercado, aunque sea de libros. Aquí estamos porque aquí es donde nos lleva el amigo Petisme con su nuevo libro”. Así inició su intervención el escritor y director del supelmento cultural del Diario Avui, David Castillo, durante el acto de presentación del libro “Demolición del Arco Iris” de Ángel Petisme, en el FNAC de la Plaza de Catalunya de Barcelona, este viernes por la tarde. Parecía difícil que en tal lugar puediera emerger la poesía y la emoción. Sólo lo parecía. El acto no empezó hasta que, por fin, acudió una señora con bata azul y bayeta de dudoso aspecto para limpiar unas cuantas sillas apiladas en un rincón y que los oradores pudieran tomar asiento. Entonces, David Castillo pudo diseccionar con cariño y conocimiento de causa la nueva obra de Petisme, de versos, prosas, cuentos y secuencias. Se despidió de Ángel, Ángel, Ángel, con sentimiento y amistad. Jordi Turtós tomó el relevo dibujando los contornos musicales y más humanistas del artista.

Después, llegó la poesia al supermercado, aunque fuera de libros. Y el poeta sacó voz a sus versos y los regaló a la audiencia. Y tuvimos el privilegio de oír poemas y textos con la misma intención y verdad con que fueron escritos por el autor . Con la voz profunda y hermosa del cantante. Tarde y día de regalo, ese 29 de febrero, en el que corrió la emoción y también la magia. Y a capela.

Sucede cuando conoces a alguien que admiras que puedes salir decepcionado del encuentro. Y no fue el caso. Petisme es, además, un tío alto, más alto de lo que creía, físicamente, quiero decir. Humanamente ya lo intuía, leyéndolo y oyéndolo. Confirmé la intiuición. Petisme es un derrochador nato. Va por ahí regalando agradecimiento, atenciones y cariños, porque le sale, que se nota. Nada forzado. Petisme es un humanista que igual le canta a las curvas de una mujer que a los infiernos del Sáhara o de Ramallah. Un postmoderno al que las realidades de este mundo han vuelto algo hippy, según él mismo reconoció. Su último libro golpea y acaricia, a la vez, a los sentidos y a la conciencia. Petisme es un genio.

Dijo David Castillo que sólo hay que ser patriota de las patrias que no son y dejarlo de ser cuando ya existen. Por eso, afirmó, es necesario ser patriota aragonés pero no tiene sentido ser patriota español. Con patria o sin patria, hay que ser siempre de sus gentes, de sus hombres y de sus mujeres geniales, de sus Marcial, de sus Goya, de sus Ramon J. Sender, de sus Gracián, de sus Servet, y, naturalmente, de sus Petisme.

¡Entalto Ángel Petisme!

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Fue un lujazo oír de su voz estos poemas que tanto me gustan

LOS CISNES MALTRATADOS

Creías que podías navegar mi silencio.
Te abro de piernas mi corazón, mi noche,
mi luna rebosante de riberas y espanto.
Pensabas que podías tocarme de cerca,
yo te acaricio desde la Gran Distancia
con mi escarcha de peces abisales.
Sabes que es irreal todo esto
y me estoy palpando de alegría
por haberte conocido, princesa.
Dices que somos muy diferentes,
lo justo para no aburrirnos,
aunque estaría dispuesto a clonarme de ti,
de tu viento golpeando la lumbre,
de tu ternura y tu dolor de estatua.
Deja que nade junto a los cisnes maltratados.
Deja que bese dulcemente los labios de tu alma.

TIERRA DE NADIE

El silencio es frío
y afilado como un beso
en la tierra de nadie.

No dejes que los peces de la lluvia
te muerdan el corazón.

(Demolición del Arco Iris. Ediciones Baile del Sol. 2008)