jueves, 29 de mayo de 2008

Sin tapujos

Del lamentable espectáculo de los políticos de aquí y de allá con lo del trasvase, sólo se puede hablar con estupor y abundante mala leche, como hace mi admirado José Antonio Labordeta. Conociendo su voz, no creo que se pueda decir ni más claro, ni más alto.
Transcribo aquí íntegro su último artículo en el diario "Público" (miércoles 28 de mayo) porque no he encontrado el enlace directo, aunque sí la edición en PDF del períodico (pág. 23).


La ciercera. ¡Agua!
José antonio Labordeta

Desde el mismo día en que las fuerzas de Montilla auparon al gobierno al señor Zapatero, este se puso a sus órdenes y aquel volvió a sacar la imperiosa idea de agua de boca, igual que en el famoso trasvase Pirineo oriental, que querían llevar a cabo en los días tristes de un señor que mandaba en Madrid. Para empezar, Zapatero se cargó a la señora Narbona porque esta le recordó que su Gobierno se había comprometido con un no rotundo a los trasvases. Y no sólo acabó con la persona, sino también con la institución: adiós al Ministerio de Medio Ambiente cuando la gente empezaba a tener conciencia del cambio climático.

En medio de este triste rifirrafe político, la Virgen del Pilar, que nunca nos abandona a los aragoneses, consiguió abrir las tajaderas del cielo y en Cataluña ha caído tal cantidad de agua que aquel triunfo del señor Baltasar –¡vaya mierda de ecologista!– se ha hundido y todos empiezan a pensar que de aquel trasvase, porque es trasvase, que quería aparentar un triunfo de la Generalitat sobre el centralismo jacobino, es mejor no hablar y dejarlo para más adelante. Mientras tanto aquí, en mi tierra, el caballero de la triste figura mas conocido como Marcelino Iglesias, recibía una de esas hostias que hacen temblar a cualquiera y te despierta para comprender que tú no pintas nada y que de aquel Estatuto, que tanto protegían, solo quedan las cenizas de una estupidez, defendida por PP, IU, PSOE y PAR. Todos disimulando. Como si la guerra no fuese con ellos.

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Y más sobre el trasvase. Cuelgo aquí otro artículo (como todos opinable, y necesariamente sometido al espíritu crítico de cada cual) que como mínimo aporta otros datos y otros argumentos interesantes para entender el episodio del trasvase, o no trasvase, está por ver.

lunes, 26 de mayo de 2008

Pajarico, pajarico...


Quisiera, quisiera

quisiera volverme hiedra

y subir y subir, y subir por las paredes...

Estaba ahí en mi jardín, pajarico perdido. Mi chico pequeño ha dicho que seguro que se había perdido por no hacer caso de su padre, de su madre y de su hermano. Le he dado toda la razón, naturalmente. Ocasiones así no se pueden dejar pasar.

domingo, 25 de mayo de 2008

Miedo

Veo a los del PP dándose hostias entre ellos, en vivo y en directo, y casi me da más miedo que satisfacción. El pulso entre la ultraderecha rancia y lo que pretende ser una derecha civilizada (más que por convicción por ver si así ganan elecciones) demuestra que lo segundo no ha llegado jamás a este país. Y tal y como están las cosas, difícil parece que llegue algún día.

Y sí, con los precedentes eso da miedo, como lo da también el personal que se pasea con las rojigualdas por la calle Génova gritando a favor de los acebes, los zaplanas, las sangiles y los aznares. Pavor. ¡Y qué contradicción!. Ellos ahí, manifestándose ante la sede de un partido político. Yo que juraria que estos son los mismos que en su día hubieran prohibido el derecho de libre asociación y manifestación...


Fotos: 20 minutos
Militantes del PP, en una concentración ante la sede del PP, contra Rajoy


viernes, 23 de mayo de 2008

Huyendo de la lógica cósmica

Lo peor de no creer en Dios es que no se pueden esperar milagros. ¡Con la ilusión que tiene que hacer desearlos creyendo que pueden llegar!. A los ateos nos queda la magia, que no se puede pedir a ningún santo, porque se aparece a su arbitrio y en los lugares más impensados. Los momentos mágicos son esos cortos espacios de tiempo que logran escapar de la lógica cósmica. Instantes irreales incrustados en la cotidiana realidad. Cortos paseos por el mundo de los sueños estando despiertos. Breves incursiones al otro lado del espejo.

Los momentos mágicos se presentan sin previo aviso, igual rodeados de un bello paisaje que de naves industriales. Viendo una película o mirando una fotografía. Oyendo una voz o escuchando una canción. Cuando ya han pasado, asalta la duda de si han sido reales o imaginados. En esos momentos el tiempo se para, el espacio se diluye, y después no quedan rastros visibles. Sólo una confortable sensación de bienestar difícil de describir, que perdura cuando el cosmos vuelve a su orden habitual.

Leonard Cohen - Suzanne

domingo, 18 de mayo de 2008

Ababoles

Domingo de reclusión forzosa. Con el sol tan rico que hacía y la excursión preparada... Está claro que las enfermedades infantiles no salen en los mapas del tiempo.

Un día perfecto para la ubicuidad: en Amposta, contra el trasvase, y en Mallorca con el Zaragoza. Y en todas partes, sin rendirnos. Porque los sueños a veces se cumplen.

Un día perfecto para imaginar ababoles.

Como siempre iba con el corazón al aire, cada dos latidos se oía un estornudo

Cuando se duda qué hacer: lo que se desea, o lo que se debe, hay que lanzar el corazón al aire y ver si sale cara o cruz

Seguir los dictados del corazón debería eximir de culpa, como el estado de necesidad o la fuerza mayor

La memoria es un armario desordenado del que sólo elegimos lo que más nos gusta

Creemos que nuestros hijos son nuestras réplicas y deseamos que mejoren el original. Pero ellos se empeñan en ser fieles al molde.

Nuestra escala de valores no la modifica la edad, sino los hijos.

La sinceridad es peligrosa. Nos hace vulnerables y no sirve para hacer amistades.

La sinceridad es una necesaria lavativa para la mente. Aunque resulta incómoda hay que ponérsela de vez en cuando.

La risa es la música de la vida. Se puede sobrevivir sin ella, pero es muy triste.

El llanto es la lluvia del corazón. Si no se riega nunca, se seca.

La eternidad es el espacio de tiempo que tardamos en ver a las personas que queremos

Einsten olvidó decir que la enfermedad ayuda a comprender la teoria de la relatividad

La vida es ese rato de vigilia entre dos largas siestas.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Voces y palabras prestadas

Voces y palabras prestadas

Anda medio planeta desangrándose por ciclones, terremotos y dictaduras y no me sale qué decir al respecto, si es que hay que decir algo. Lo mejor sería hacer algo, en el caso que ello fuera posible...Debo tener el intelecto tan nublado como el día. Será que hoy es un día tontorrón. De esos que salen medio nublado, medio frío, medio gris... medio todo. Días de no saber si estar contento o alicaído. De no saber ni siquiera cómo definir el día, como no sea diciendo eso, que es un día tontorrón. Si se borraran esos días del calendario no pasaría nada. Son días de no ser capaz de contar o escribir algo, ni queriendo, ni intentándolo. Por suerte, siempre se pueden tomar voces y palabras prestadas que devuelven el sentido a días tan desustanciados como ésos.

El fin de semana pasado hubo un programa especial dedicado a Zaragoza en la Cadena SER, con motivo de la Expo. Acabó de modo inmejorable, con el actor de voz portentosa, Josep Maria Pou, recitando unos versos de Ángel Petisme "Blowin’in the cierzo". Ahí lo dejo:

Audio "El telón en A Vivir que son dos días" (11/5/2008)

De Antonio Pérez Morte, tomo prestado su poema "Yo soy como tú". Me encanta. A veces, el simple o complejo placer de reencontrarse con voces y palabras cálidas permite convertir un día tontorrón en un día que vale la pena conservar en la hoja del calendario. Porque ya no es un día perdido.

Yo soy como tú

Yo soy como tú,
un solidario perdido entre la niebla;
que como a ti
me envuelve y empapa en su tristeza.

Yo soy como tú,
una chispa de fuego que se quema
en la antorcha encendida de las piernas:
¡Un río sin cauce que revienta
los rincones de la noche más despierta!

Yo, que como tú,
arrastro tres décadas mugrientas,
he soñado otra mañana que no llega
y he regado sus semillas en mi tierra.

Yo como tú ¡Dos manos desiertas!
Yo como tú: ¡Pariendo poemas!

Antonio Pérez Morte
(Décimocuarta edición de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, 2006)

Zaragoza: cae la tarde en las obras de la Expo

sábado, 10 de mayo de 2008

Al meu pais la pluja no sap ploure

He visto media docena de paraguas de los chinos descuajeringarse en riguroso directo. Entre ellos el mío. No era día de salir, sólo si era por exigencias del guión. Y así ha sido. También he visto unos cuantos paraguas más, ya cadáveres, abandonados en plena calle. Ellos no lo harían.
En los bellos paseos y miradores que dan al mar había árboles desgajados y arrancados por la furia del viento. Las cloacas devolvían hoy con creces lo tragado y por todas partes había agua, mucha agua. Pero que nadie se haga ilusiones, que algo me dice que el tubo del trasvase lo tienen ya a punto, llueva lo que llueva.

En este país lo de "a la gran secá, la gran remojá" sirve tanto para lo meteorológico como para definir el carácter del personal. De un extremo al otro, como los péndulos. Así, que después de tanta sequía ha llegado la inundación. Me he acordado de la preciosa canción de Raimon que dice "al meu pais la pluja no sap ploure" (en mi país, la lluvia no sabe llover). Mismamente.



Raimon. Al meu pais la pluja no sap ploure


Al meu país la pluja no sap ploure:
o plou poc o plou massa;
si plou poc és la sequera,
si plou massa és la catàstrofe.
Qui portarà la pluja a escola?
Qui li dirà com s'ha de ploure?
Al meu país la pluja no sap ploure.
_______

En mi país la lluvia no sabe llover:
o llueve poco o llueve demasiado;
si llueve poco es la sequía,
si llueve demasiado es la catástrofe.
¿Quién llevará la lluvia a la escuela?
¿Quién le dirá como se tiene que llover?
En mi país la lluvia no sabe llover

viernes, 9 de mayo de 2008

Gurriones

Dispersión, divino tesoro, no te vas de ninguna manera...que tengo la cabeza llena de gurriones, que ni me caben. Que no me centro, que se me va la memoria ram a otra parte: a las vacas, a las casas destruídas de Jánovas, y a todo el valle del Ara, sin ir más lejos. ¡Ay, cabecica!. Menos mal que no me dedico a la cirugía coronaria. Y menos mal que es viernes y al menos me desato del pack trabajo-silla-mesa-ordenador durante 48 horas. Pero va y llueve. Qué bien, o qué mal. Más bien lo segundo (con perdón). Me voy a inocular música de día gris para no desentonar.

Una casa en pie, en Fanlo




Antony and the Johnsons
"Hope there's someone"

miércoles, 7 de mayo de 2008

Un idioma

Hay un idioma sutil, sin ortografía ni gramática propia, sin fronteras que permitan delimitar su dominio lingüístico. Sin reales academias ni diccionarios. Ese idioma no tiene normas, no se cometen faltas y con él pueden comunicarse habitantes de los puntos más dispares del planeta, aunque tengan historias, horarios y comidas diferentes. Ese idioma traspasa la barrera de las apariencias, del pudor y del quedar bien. Despoja de armaduras, de corazas y de vistosos adornos y llega, así, hasta lo más hondo de los sentidos. Es el idioma del alma.

No todos son capaces de activarlo o de percibirlo pero, cuando los que sí lo hacen se encuentran, saben reconocerse fácilmente. A menudo, ni siquiera es necesario que oigan la voz de su interlocutor, basta con mirarse a los ojos. Ese idioma posee un lenguaje amplio, cargado de signos y de gestos, que se sirve del tacto, de la vista, del olor y del sonido. También del silencio. Es un idioma eterno, que no se gasta con el tiempo y que tampoco se olvida, aunque no se practique habitualmente. Sencillamente, llegado el momento, fluye de modo natural.

Gustav Mahler. Quinta Sinfonía - Adagietto




El ababol

Cuando se habla con el alma surgen conversaciones balsámicas, de ésas que acarician suavemente el corazón y curan heridas.

domingo, 4 de mayo de 2008

Instinto natural

Si pasas el puerto de Monrepós y te das de bruces con el Pirineo puede pasar que la emoción te pellizque la tripa y te pongas a gritar y a aplaudir de contento. Ocurre, a veces, que el habitual desapego al paisaje y a lo natural hace que nos quedemos sin aliento cuando se produce el reencuentro. Pero esos retornos son absolutamente necesarios porque nos reavivan los instintos naturales, tan camuflados bajo capas de feliz apariencia y frenético bienestar.


Nuestros antepasados se reirían si supieran que un paisaje puede cortarnos la respiración. Somos como abejas que hubieran sido capaces de hacer miel sin recurrir a las flores y ahora las redescubrieran y pagaran por ir en excursión al campo a disfrutar del néctar, que siempre estuvo allí. Las flores, los montes, los ríos y las vacas siempre han estado ahí. Nosotros volvemos esporádicamente para verlos y recordar de dónde venimos. De paso, refrescamos nuestros instintos.

Fanlo

Hayedo en el Parque de Ordesa

El instinto natural no se rige por normas, tampoco las de circulación. Por eso, en medio de una carretera, una vaca alimenta a su ternero y los coches esperan. Hay prioridades.