jueves, 30 de abril de 2009

Objetos

Nos aferramos a ellos. Los tocamos, los olemos, los contemplamos, los acariciamos. Materia inerte que adquiere otra dimensión cuando pensamos que quizás atraparon algo de los seres a los que pertenecieron antes, o de quienes nos los regalaron. Y nos abrazamos a un conglomerado de partículas sin vida con la ilusión de estar abrazando, en realidad, un trocito de alma de alguien .

martes, 28 de abril de 2009

Un trato

Podemos acostarnos cada noche pensando que otro día monótono y gris nos aguarda, o podemos esperar ilusionados, como los niños la noche de reyes, a que la jornada nos depare algun regalo inesperado.

Podemos lamentarnos si la mañana se despierta triste y lluviosa, o podemos intentar hallar algún matiz diferente en la luz del día, o descubrir hermosas nubes de formas caprichosas.

Podemos dejarnos llevar por el temporal y la desazón cuando empiezan a caer chuzos de punta, o podemos hacer un trato con nuestros sentidos para que, en esos momentos, nos recreen la luz y el colorido de los días más bellos de la primavera. Saber que existen y sentirnos vivos.

jueves, 23 de abril de 2009

Mañanita de San Jorge

¿Pero le preguntó alguien a la princesa si quería que la salvaran del dragón?

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Mañanita de San Jorge, triste sin libro ni flor:
Cuando pierde a la princesa, ¿para qué vive el dragón?.
No lo sé, pero vive, lo mismo que vivo yo,
hasta que un santo bruto nos clave su lanzón.
Vive en su fría cueva, rumiando lo que perdió:
Mermelada de moras, los recuerdos de amor.

Fragmento de Mermelada de Moras. La Ronda de Boltaña

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Un día hermoso en Tarragona: sol, libros, rosas y fotos.

Una fiesta, sin ser fiesta aquí

Las buenas tradiciones hay que adoptarlas rápido

No faltaba la parada del Centro Cultural de Aragón ni el libro
de Marisancho (tengui)


lunes, 20 de abril de 2009

Ababoles en el descampado


En el descampado del aeropuerto en el que aparqué el coche, encontré este sábado algunos ababoles. Creo que me esperaban y me quedé un rato con ellos. No quise hacerles un feo.



El destino prescinde de las previsiones meteorológicas. Seguro que el día del fin del mundo hará un tiempo estupendo.

El ánimo no sabe dosificarse. A veces se pone en plan ostentoso a derrocharse sin más. Otras, va por ahí, lánguido y triste, pidiendo limosna.

Las lágrimas son como las palomas de los magos: crees que ya no hay más y siempre vuelven a salir.

El corazón es un músculo portentoso. A veces, se expande tanto que casi no cabe y su latido resuena como un tambor de semana santa. Otras, se encoge, se vuelve diminuto y se hace casi inaudible. Como el aleteo de una mariposa.

Todo es subjetivo. Tu ves una rama, yo la futura casa de un pajarito. Tu ves el mar, y yo el universo entero.

En realidad, saber perder no tiene ningún mérito. Es simple cuestión de práctica.

Lo que nos diferencia de los animales no és la razón, sino el espíritu de contradicción. No creo que haya un sólo tigre que se muera de de sed y se proponga pasar junto al río sin beber.

Para ocultarse de la mirada ajena, el dolor busca sus escondites habituales. Hasta que un día comprueba que ya están todos llenos.

La tristeza es traidora. Se esconde en cualquier rincón y te asalta cuando menos te lo esperas. Con alevosía y, sobre todo, con nocturnidad.

La tristeza es mentirosa. Se disfraza de día soleado y cuando vas a abrir la ventana compruebas que llueve a cántaros.

Les había dicho mil veces que no la siguieran, pero los recuerdos son desobedientes, no escuchan, y además son expertos polizones y van contigo a todas partes.

lunes, 13 de abril de 2009

Pedugos

Les llamamos corazón, cordero, mañomío... Son majicos, espabilados, agudos, y ya-se-dirá-del-chico. Y verás qué rápido los tienes criados, escapados, y se van solos. Cada vez que hay un nacimiento próximo se repite el ritual. Vuelven los titaponuncoco, ajo, ajo, estepidepan, cucú-tastás... y tapa a ese chico que tiene frío. Y arropamos una nueva vida con todo nuestro bagaje antiguo y ancestral. ¿Acaso no son las viejas mantas las que más amorosamente abrigan?

¿Has visto qué pequeño es el primo?. Es que tú ya eres muy mozo

jueves, 9 de abril de 2009

Otros días

La desgracia se televisa en prime time, se buscan los milagros debajo de las ruinas y delante de las cámaras y se camuflan la desesperación y la pérdida, que son mucho más perdurables que la noticia y el reportaje lacrimógeno. Circulan procesiones impermeables, con pasos plastificados, con santos y vírgenes envueltos en celofán, y paños empañados de lluvia . Los días empiezan sin horarios, haciendo cuchufletas al despertador, saboreando perezosamente la ausencia de rutina. Y apetece respirar hondo, alimentar los pulmones con otros aires, dar de beber al ánimo, enjuagarse las preocupaciones y el regusto amargo, y echarle un pulso a lo previsible.

Respirar otros aires, ventilar todos los rincones húmedos y vivir otros días