
Si los sueños fueran sencillos de alcanzar, si se cumplieran a la primera, dejarían de ser sueños. Y no haría falta la palabra soñar, porque bastaría con otras como planificar, programar, prever... Para que haya sueños debe haber también decepciones, frustraciones y fracasos. Debe haber incertidumbre y dudas sobre la posibilidad de hacer realidad el sueño. El sólo hecho de dudar nos indica que, sin darnos cuenta, ya estamos volviendo a soñar.
Como dice Serrat, (gracias Mamen):
"Per construir un bell somni cal a més, a més, ser prou eixerit quan es gira la fortuna per sortir d'entre les runes i fer-ne un altre tot seguit".



