viernes, 30 de julio de 2010

Tot feba falta

Tot feba falta
en ixa tardada
de chulio.
O sol, as boiras,
as flors de os ibiscos,
a tasca de os chardins.
Tot feba falta:
as remors
que plegaban dende luen,
a tristura,
a sapia de a redota.
Tamién a guambra
de as tapias
e os güellos
catando enta os adrentos.
Tamién ixa figuera
que s’acarraza á o muro
e ixe aziprés
que puya dreito
enta o zielo.
E as picarazas
e as palomas
e o piular d’os paxaricos.
E ixa sensazión
d’o tiempo
que se’n ba
amoniquet
e sin sendito.
Tot feba falta
en ixa tardada
de chulio

Tot feba falta. Francho Nagore Laín

De Os zeños d'a tardada (doze poemas 2002 - 2009). Hermosos textos e ilustraciones. En Rolde.

miércoles, 28 de julio de 2010

Más humanos, más libres

Hoy me siento más a gusto en este trocito de planeta en el que habito y en el que dejará de ser un espectáculo público torturar a los animales. Sí, opiniones y criterios habrá cientos, pero personalmente me siento orgullosa de estar en un lugar que desde hoy me parece más civilizado, más avanzado y mucho menos bárbaro. ¿Por qué los que se han pasado toda la historia prohibiendo se rasgan ahora las vestiduras?. Deberían comprender que prohibir la aberración y la barbarie no cercena ninguna libertad. Bien al contrario, nos hace más humanos, más personas y, por ello mismo, más libres.

El Parlament aprueba prohibir las corridas de toros / El País

martes, 27 de julio de 2010

El lado oscuro del corazón

Al cabo de los años, muchos, he vuelto a ver El lado oscuro del corazón, la de 1992, la primera de las dos películas que hizo Eliseo Subiela con ese título y el mismo protagonista. La mejor de las dos, a mi juicio.
En su día me sorprendió, me cautivó y ahora me ha vuelto a emocionar aunque de otra manera, sin sorpresa, sólo con la sencillez y a la vez la contundencia de las cosas que llegan y se sienten de verdad. Para recorrer todos los momentos mágicos y bellos, que son muchos, hay que ver toda la película. Vale la pena hacerlo.
Dejo aquí sólo dos de ellos, breves e intensos. El primero es un poema de Juan Gelman "Poco se sabe", al principio de la película. El segundo es revelador, casi al final.
Igual no es para tanto, pero a mí me gusta. Igual es que estoy blanda, o que he comido demasiado chocolate mientras la veía. Aunque debo decir que era del bueno, 74% cacao. Sin azúcares añadidos. Conste.



lunes, 26 de julio de 2010

Incondicional

Me gustan Love of lesbian y también esta canción, Incondicional, que han compuesto para el el campeonato europeo de atletismo de Barcelona. Se me ha quedado ahí, pegadita a las neuronas. Y no me importa, porque suena como un grito de ánimo alegre y alentador que, digo yo, servirá igual para una competición deportiva, que para hincarle el diente a un lunes, que para aguardar optimistas a lo que el día nos quiera deparar. Seguro que cosas buenas. ¡Hala pues!

jueves, 22 de julio de 2010

Brisa marina

Ha amanecido el día menos pegajoso y sofocante. Diría que hasta se notaba correr el aire, una brisa suave que ha debido traer el mar. Los del tiempo daban nubes para todo el día, pero ya tenía pensado ir a la playa, aunque no haya sol, ni me apetezca bañarme. Sólo por volver a mirar al horizonte y sentir el aire que va y viene con las olas.

lunes, 19 de julio de 2010

Fragilidad y firmeza

Me caí. Me hice daño. Una buena rascada y un par de moratones. En realidad, poca cosa para la velocidad a la que corría y para la superficie de tierra y piedras que me esperaba con los brazos abiertos. No le defraudé. Caí cuan larga soy (que es poco, cierto) y toda yo quedó boca abajo. Es curioso lo que llegan a dar de sí las décimas de segundo que te separan del tropezón inicial a la posición horizontal final. Tuve tiempo de evaluar los daños que se aproximaban y de pedir al santo patrón de los que corren que no me quedara muy magullada ni estéticamente muy estropeada. Qué le voy a hacer, de eso también se ocupó mi cerebro.
El santo fue bastante benévolo y el camino y yo hicimos un intercambio justo. Le deje un poco de mi piel y me llevé algo de tierra en la herida. Estamos en paz. Espero no tener que volver a hacer tratos con él en algún tiempo.
El cuerpo humano es frágil, pero también obstinado. Nos rasgamos a la mínima, nos amoratamos al primer golpe y, aun así, a pesar del riesgo de caernos y de herirnos, nos empeñamos en querer seguir corriendo.

miércoles, 14 de julio de 2010

Espera silenciosa

A primera hora de la mañana se ha quedado en la puerta a mirar la calle. Como esperando algo. No había un alma, ni un coche, ni un gato a parte de él. Pero allí estaba Ziel junto a la verja, escrutando su horizonte de asfalto y losetas, silenciosamente, sin decir qué o a quién esperaba.

jueves, 8 de julio de 2010

Repeluses, orgullos y canciones

Qué quieren, a mí me sigue dando repelús. Lo de la banderita por todas partes, quiero decir. Con toro, sin toro, con escudo... En realidad le deberían poner una imagen del pulpo alemán ése que adivinó que sus compatriotas perderían y consiguientemente vendría la fiebre del fervor patrio, que a mí me da tanta grima. Aunque ni con pulpo me gustaba.
Qué quieren, esa bandera yo no la siento como propia. Supongo que por muy constitucional, legal y fraternal que sea, a mí me cuesta no asociarla a otros tiempos, ésos más oscuros en los que se apagaron las tricolores. Sí, le falta el lila. A la bandera, digo. Y a mí me sobra tanta euforia desatada, tanto exabrupto genital y tanta exaltación patriotica. Y no digo que el equipo no lo haga bien, que no sean unos excelentes profesionales con gran calidad que se mercen lo mejor. Pero el atrezzo que se acompaña me está de más.

Me parece que para mostrarse orgulloso de un país hace falta mucho más que ganar en una competición de futbol por mundial que sea. Un país valiente que no cerrara los ojos a la justicia, a la solidaridad, a su memoria, a las voces distintas que lo habitan, a sus necesidades presentes... quizás un país así sí merecería que nos exaltáramos y que agitáramos su bandera. Incluso simplemente cuando once jugadores de futbol hacen bien su trabajo.
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Esta semana, concretamente el pasado martes, 6 de julio, se cumplieron 25 años de un acontecimiento de ésos que se recuerdan a lo largo del tiempo. Curiosamente pasó en un estadio del futbol. No había vuvuzelas y sí miles de lucecitas de mechero, y la fortuna -y una hada buena- quiso que servidora estuviera allí. Lluís Llach cantó en directo en el Camp Nou en un concierto emocionante y memorable ante más de 100.000 personas.

Sí, cada uno tiene su particular ranking de cosas de las que enorgullecerse, y yo puedo decir que estuve allí, que vi a Laura Aymerich llorar y dejar de tocar la guitarra cuando Llach cantaba Laura, que escuché casi aguantando la respiración las voces de Maria del Mar Bonet y Marina Rossell interpretando juntas con Llach el Cant de l'enyor y que se me encogió el alma cuando el estadio en pleno cantó a coro Abril 74.
25 años dan para mucho en una vida y las canciones que se escuchan con 17 años siguen emocionando un cuarto de siglo después pero con el tiempo ganan en sentido y profundidad. A veces, hace falta que pase todo ese tiempo para comprenderlas plenamente. Llach aún no había compuesto hermosas canciones que vinieron después, pero para entonces tenía ya un amplísimo bagaje de melodías y letras con las que alimentar todas esas almas que le escuchábamos en el Camp Nou y también todas las que no estaban allí.

sábado, 3 de julio de 2010

La verdad de Sulley

La energía de la risa es diez veces más potente que la del miedo. La frase puede sonar profunda, que lo es, pero no pertenece a ningún filósofo reputado. Algo parecido le dice Sulley (el monstruo azul enorme y peludo) a Mike (el monstruo verde de un sólo ojo) hacia el final de la película Monstruos S.A., cuando deciden reconvertir el negocio de producción de energía y dejar de dar sustos a los niños para, en cambio, hacerlos reír. De vez en cuando, es mucho más instructivo citar a Pixar que a Kant.
La buen energía: la de la felicidad y la de la risa, permite contrarrestar el mal rollo que a menudo provoca la cortez de miras y la tontería humana, en general. A estas alturas ya sabemos que quien bien te quiere te hará reír, que el dicho popular en su versión tradicional es una patraña, porque no nos gusta llorar, ni amargarnos, ni amuermarnos, ni frustrarnos, ni fosilizarnos. Hay que arrimarse a la alegría y a quienes son suficientemente generosos como para proporcionárnosla a cambio de nada. O sólo de vernos sonreír.
Fíense de Sulley. La energía de la risa es mucho más potente. Es además una energía limpia, renovable, inagotable y quienes la generan mantienen fuerte y sano el corazón. Y si el día no da para esbozar muchas sonrisas, por la razón que sea, busquen en los cajones, en la memoria, o en internet. Algo habrá de lo que echar mano. Hoy, que el cuerpo me pedía alguna risa y no tenía ninguna cerca, he vuelto a este sketch. Yo no sé la de veces que lo habré visto pero siempre acabo muerta de la risa. Infalible.

jueves, 1 de julio de 2010

...avec ma solitude

Quien no ama su soledad no ama la libertad. Es una frase, creo que muy cierta, de Schopenhauer.

Hay que querer la propia soledad, ese espacio de ser uno o una misma. Que físicamente nos hallemos sin compañia no quiere decir que nos sintamos solos. Nos arropan los pensamientos propios y también los ajenos, las miradas, las sonrisas, las conversaciones en otro momento compartidas... Siguen ahí, en forma de recuerdo. Es una soledad de lo más concurrida que merece ser disfrutada sabiendo que vendrán otras horas y otros días en los que volveremos a hacer acopio de compañía.
En unos días mi soledad y yo andaremos juntas día y noche, escuchando el sonido del silencio y notando el volumen de la ausencia. Dispuestas a hacernos mutua compañía. También juntas y deseosas esperaremos, felices, el día de volver a abrazar a los que más queremos.