Cuantos más animalicos -sean de tierra mar o aire- veo colgando y expuestos por los mercados más me tira el vegetal, no puedo evitarlo. Me desapego de la carne sin remedio, vengo observándolo ya hace tiempo.
Me desapego también (eso ya viene de antiguo, creo que es casi innato) de los fogones, de las ollas, de las comilonas desmedidas, y especialmente de los ágapes diseñados para provocar bajas entre la población. Y éso abunda estos días.
Creo que incluso me desapego de la fecha y del momento, del estar todos pendientes del último segundo del último día del último mes del año. ¿Por qué no celebrar el final del año, si es que hay que celebrarlo, en otro momento, a otra hora, otro día, hoy, o mañana, un poner?, ¿por qué no hacerlo sin infringir daños irreversibles a órganos esenciales de nuestro cuerpo, sin someterlo a condiciones extremas a base de ingerir sólidos y líquidos de forma desenfrenada?.
Resulta difícil sustraerse de las tradiciones, pero creo que a mí me bastaría con tener cerca a los que quiero y agradecer a la fortuna que me haya regalado su presencia.
Acaben como deseen y gusten el año y, a poder ser, háganlo felices.
Como ya hizo el año pasado, desde la comarca del Alto Gállego, Ara Cultural -imagen y proyectos culturales- vuelve a desearnos unos días felices con gusto, elegancia y mucha emoción. Dejo aquí el video.





