miércoles, 29 de diciembre de 2010

Fin de año

Ya tengo casi todas las compras para la cena de fin de año, que mi religión me impide ir el 31 al super, al mercado o a centro comercial alguno. Es un mecanismo de supervivencia porque de hacerlo fenecería fijo con el papelillo del suturno en la mano, detrás de señoras de amplia experiencia pidiendo partes de animal y formas de corte absolutamente desconocidos para mí. Yo, que pido con el dedo diciendo: dame de éso cuatro trozos y como me pregunten que cómo lo quiero, si del derecho, ancho o estrecho ya me han matado. - Mmm... pues no sé, como veas, normal. ¡Ay! me supera, el tema me supera mucho. Yo admiro a esas señoras que se mueven con total soltura y confianza entre babillas, culatas, solomillos (oigan que hoy he oído pedir a una lomo de dos colores!!) y saben decir cosas como: pero me lo cortas fino esta parte y la otra me la preparas para asar, y tal. Ya no digo del pescado. Yo sólo veo peces, pobrecitos, con sus ojitos redondos mirando al techo. Ellas se saben los nombres, los platos que les van, los tiempos de cocción, plancha u horneado y las guarniciones más apropiadas en cada caso. Digo ellas, porque hay más que ellos, y ellos (supongo que salvo excepciones) no dominan tanto, o al menos no exhiben de forma tan evidente y resuelta sus vastos conocimientos en la materia.
Cuantos más animalicos -sean de tierra mar o aire- veo colgando y expuestos por los mercados más me tira el vegetal, no puedo evitarlo. Me desapego de la carne sin remedio, vengo observándolo ya hace tiempo.
Me desapego también (eso ya viene de antiguo, creo que es casi innato) de los fogones, de las ollas, de las comilonas desmedidas, y especialmente de los ágapes diseñados para provocar bajas entre la población. Y éso abunda estos días.
Creo que incluso me desapego de la fecha y del momento, del estar todos pendientes del último segundo del último día del último mes del año. ¿Por qué no celebrar el final del año, si es que hay que celebrarlo, en otro momento, a otra hora, otro día, hoy, o mañana, un poner?, ¿por qué no hacerlo sin infringir daños irreversibles a órganos esenciales de nuestro cuerpo, sin someterlo a condiciones extremas a base de ingerir sólidos y líquidos de forma desenfrenada?.
Resulta difícil sustraerse de las tradiciones, pero creo que a mí me bastaría con tener cerca a los que quiero y agradecer a la fortuna que me haya regalado su presencia.

Acaben como deseen y gusten el año y, a poder ser, háganlo felices.
Como ya hizo el año pasado, desde la comarca del Alto Gállego, Ara Cultural -imagen y proyectos culturales- vuelve a desearnos unos días felices con gusto, elegancia y mucha emoción. Dejo aquí el video.

Deberes

Tengo que podar los rosales -ahora es el tiempo- para que broten y crezcan en primavera. Pero me da pena meterles el tijeretazo amputador. Tengo que poner orden en el jardín, en general, con ayuda de experto incluída, que no sé que hacerles a los árboles ni a los programadores del riego, ni ná, pero me da honda pereza, sobre todo económica, que es algo que contiene más que la vagancia estricta.
Tengo que llegar a fin de año, comer las uvas, alcanzar y traspasar tal momento sin dormirme, levantar la copa y lanzar al aire deseos de felicidad. Se cumplan o no, los deseos de felicidad de los primeros instantes del nuevo año siempre son sinceros, igual que lo serán otra vez el sueño, el cansancio y las ganas de que pasen los fastos cuanto antes. Mejor aún, que pase todo enero, incluso todo febrero y parte de marzo. Por mí, que llegue ya la primavera, que se autoregenere el jardín y que deje de hacer este jodío frío.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Delicate

Por suerte, no sólo de tripadas, cortesingleses y luces a todo voltio están hechos estos días. También están los encuentros esperados, las emociones y los barullos infantiles, los adioses sentidos, los recuerdos latentes. Afortunadamente, la Navidad tiene otras bandas sonoras que no tienen nada que ver con zambombas y cascabeles.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Costumbres

Lo cómodo era quedarse en casa con el calorcito de la calefacción y dejar el running para otro día. Lo reconfortante ha sido no hacer lo cómodo y volver contenta y cansada (hace tiempo me hubiera parecido un binomio imposible, ahora me parece natural) y escuchar la pregunta después de llamar a la puerta resoplando: -qué, mama, ¿cómo ha ido, cuántos kilómetros?. Hoy no me importaban mucho los kilómetros, he ido en plan Cruyff cuando era entrenador: salid y disfrutad. Y eso he hecho, sin tener en cuenta la velocidad y entreteniéndome cuando me ha parecido oportuno. Había unas nubes tremendas. Les he echado unas fotos con el móvil y me he apresurado a volver. Aunque sin proponérmelo, al final, he ido más o menos igual de rápido que siempre. Las piernas se acostumbran a un ritmo y a veces parece que tiran sólas como si se negaran a apalancarse. Creo que pasa igual con la cabeza,  cuando se acostumbra a la actividad se resiste a amuermarse.




viernes, 17 de diciembre de 2010

Try your wings

Hay canciones que tienen modo de empleo. Créanme. Ésta, por ejemplo. Antes de usarla hay que cerrar los ojos y después imaginarse al calor de una buena manta o material de abrigo alternativo, con el frío de diciembre al otro lado de la ventana. Y entonces ya, try your wings...

domingo, 12 de diciembre de 2010

Fenómenos naturales

La naturaleza está ahí, sóla, esperando ojos que la revelen, corazones que la sientan. (Naturaleza. Mario Benedetti)

Mar de nubes

Ventana en la roca

Caricias al sol

martes, 7 de diciembre de 2010

Mirar

El mar de ahora no es como el de antes, pero sigue teniendo el mismo color. Me lo dijo hace unos días un viejo pescador de 92 años. Me quedé más tranquila. El hombre sigue paseando cada día junto a las barcas. Mirando el mar.

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. ( Caminos del espejo. Alejandra Pizarnik).

lunes, 6 de diciembre de 2010

Puente

Metidos en casa, sin viaje, sin plan, sin ná... Esto no es un puente, esto es una sucesión interminable de domingos por la tarde. Con esa desgana y esa modorra lenta y pesada que se instala en el ambiente. Hasta a Ziel, el gato, se le ha puesto cara de día de la marmota.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Nervio

Me podrás matar el nervio pero no el valor (me iba repitiendo mientras el dentista acercaba peligrosamente sus hierros y sus agujas a mi rostro). Bien mirado, tenemos millones de terminaciones nerviosas. Así que me queda mucho nervio. Y valor, el que haga falta.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Vitaminas

Hace un frío horroroso, ya han encendido las luces de Navidad (un mes antes, para alargar la tortura) y en el trabajo escribo en el teclado con guantes (que no es fácil) porque el sistema de calefacción falla. A ver si no es pa meterse alguna sustancia, incluso legal. Aunque sólo sean unas vitaminas para subir la temperatura corporal.