domingo, 27 de noviembre de 2011

Sorpresas

La floración de las rosas es larga y agradecida. Pero que aparezcan a estas alturas otoñales en mi jardín es una novedad y una agradable sorpresa. Y las sorpresas hay que disfrutarlas, y también agradecerlas.


domingo, 20 de noviembre de 2011

La vita è bella

Esta tarde, mi hijo pequeño me ha dicho sonriendo: la vida es bonita. Liso, llano y feliz. Sin duda, lo mejor del día. Y sé que, además, tiene razón. Déjense de escrutinios deprimentes, la vida es otra cosa. Está ahí esperando, y es bella.




Smile, without a reason why
Love, as if you were a child
Smile, no matter what they tell you
Dont listen to a word they say
'Cause life is beautiful that way

domingo, 13 de noviembre de 2011

Se va, me quedo

Que se vaya Berlusconi, que deje de ofender a su país a diario, que desaparezca el populista, machista y presunto delincuente. Eso está bien. Las razones últimas de su marcha, que sea porque lo ordena la UE y los mercados, me da que no tanto. Por eso prefiero quedarme con las celebraciones festivas en la calle, con los gritos de buffone buffone a su salida del Quirinale, con el rostro desencajado y la humillación que habrá sentido il Cavaliere, acostumbradao a ser él el que humilla. Me quedo con el Aleluya de Haendel espontáneo interpretado en la plaza por músicos y público. Me quedo con una Italia dispuesta a rescatar su dignidad diluída tanto tiempo entre tanta corrupción y tanta traición sistemática a su creatividad, a su generosidad y a su vanguardismo. 
Y si he de ser sincera, me quedo, también,  con la duda. La duda de saber qué pasará ahora con las causas abiertas por la justicia contra Berlusconi. La duda de saber a cambio de qué il Cavaliere aceptó dimitir y dejar que en la calle le gritaran buffone, a galera (bufón, a prisión).


Me quedo, también, con más ganas que nunca de volver allí. Muchas ganas.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Hasta nunca, Cavaliere

Foto: La Repubblica

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Hijos

Los cronopios no tienen casi nunca hijos, pero si los tienen, pierden la cabeza y ocurren cosas extraordinarias. Por ejemplo, un cronopio tiene un hijo, y en seguida lo invade la maravilla y está seguro de que su hijo es el pararrayos de la hermosura y que por sus venas corre la química completa con aquí y allá islas llenas de bellas artes y poesía y urbanismo. Entonces este cronopio no puede ver a su hijo sin inclinarse profundamente ante él y decirle palabras de respetuoso homenaje. 
El hijo, como es natural, lo odia minuciosamente. Cuando entra en la edad escolar, su padre lo inscribe en primero inferior y el niño está contento entre otros pequeños cronopios, famas y esperanzas. Pero se va desmejorando a medida que se acerca el mediodía, porque sabe que a la salida lo estará esperando su padre, quién al verlo levantará las manos y dirá diversas cosas, a saber:

-­Buenas salenas cronopio cronopio, el más bueno y más crecido y más arrebolado, el más prolijo y más respetuoso y más aplicado de los hijos!
Con lo cual los famas y las esperanzas junior se retuercen de la risa en el cordón de la vereda, y el pequeño cronopio odia empecinadamente a su padre y acabará por hacerle una mala jugada entre la primera comunión y el servicio militar. Pero los cronopios no sufren demasiado con eso, porque tambien ellos odiaban a sus padres, y hasta parecería que ese odio es otro nombre de la libertad o del vasto mundo.
 Educación de Príncipe - Julio Cortázar

martes, 8 de noviembre de 2011

Esos señores

Esos señores grises y caducos compiten en mediocridad, en prime time. Llevan la fatiga del poder y la incompetencia en el rostro, en el tono y en la hemeroteca. Señores sacados de Cuéntame, quédense en sus decorados rancios y en sus mentalidades estrechas. Su futuro es un ridículo revival en blanco y negro, en el que nada cambia de verdad. No cuenten conmigo en el próximo capítulo. 

martes, 1 de noviembre de 2011

Llorar II

Llorar, y con todas las lágrimas, desembarrancar. Y empezar a navegar a mar abierto.