jueves, 16 de febrero de 2012

Otras dignidades

Está la dignidad de los honores
de la etiqueta y de la jerarquía
de las señoras y de los señores
de vuecencia ilustrísima y usía
la dignidad de los que tienen plata
y el protocolo más la pleitesía
y / distancias salvadas / la corbata

las alcurnias de origen sospechoso
y la honra que hoy viene más barata
la fe del militar pundonoroso
que ordena simplemente la tortura
con el aval del todopoderoso

está la dignidad de la censura
la del garrote y de la contumacia
de la calumnia y su salpicadura
y las miserias de la aristocracia
y la ambición en tres velocidades
y el simulacro triste de la audacia

pero también hay otras dignidades
que no suelen andar de boca en boca
aunque recorran todas las edades
y toda la vergüenza que no es poca
la dignidad de la naturaleza
que de tan cuerda nos parece loca
la dignidad que siempre sale ilesa
del tumulto la trampa y su cortejo
y está la dignidad de la pobreza
la que se lleva inscripta en el pellejo
y permite enfrentar sin más señales
la entrañable mirada del espejo

está la dignidad de los leales
aquellos que en las buenas y en las malas
en tiempos de revés y en los triunfales
no cambian sus raíces por las alas
ni exigen el cilicio ni la alfombra
van sin alabanceros ni bengalas
y en el simple baluarte de su sombra
tienen la dignidad que dignifica
ésa que normalmente no se nombra
ni se lleva a la feria o se publica

Mario Benedetti. Dignidades

domingo, 5 de febrero de 2012

Desencajar y vivir

Dos poemas de Ángel Guinda


Cajas

Lo diría una indígena y tendría razón.

“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les depositan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Los Bancos y las Cajas hacen caja.
Y cuando mueren les introducen también en una caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.
(De Claro interior)



Lo mejor de la vida

No fue olvidar que estábamos viviéndola

lo mejor de la vida.
Lo mejor de la vida vino después,
cuando supimos
que no habría otra oportunidad para vivirla;
y cada trago que de ella bebimos
lo apuramos al máximo, buscando
más allá de los posos nuestro fondo.
(De Conocimiento del medio)