Diversidad carcelaria
La policia ha detenido a dos constructores de Cádiz, tras la muerte de un trabajador en una obra. El hombre, de 48 años, cayó de un andamio y estaba sin contrato, según explica la edición digital de El País de hoy (leer noticia)
Para el muerto, con 48 años y necesidad de trabajar, subir a un andamio sin contrato y seguramente sin casco, debía ser pura cuestión de subsistencia. Para el empresario es simplemente un acto dedelincuencia. Y la verdad, empezaría a recuperar cierta confianza en la justicia si los responsables llegaran a la cárcel. Hay que abogar por una población reclusa más diversa, de amplio espectro. Hay demasiados presos con antecedentes familiares y sociales carcelarios, trincados in fraganti con el mono, la necesidad o la ignorancia. En cambio faltan chorizos de pedigrí, de BMW en la puerta, móvil de última generación y visa oro.
El retorno de la confianza definitiva en la justicia quizás llegue cuando también se conviertan en inquilinos de las cárceles los que deciden o permiten asesinatos, torturas, y vejaciones de manera impune bajo el paraguas de un estado, de una religión o de una multinacional. Será bastante más sencillo creer en la justicia cuando los que invaden, matan o explotan al prójimo dejen de llamarse estrategas, gobernantes o buenos empresarios y se les conozca y trate por lo que son: delincuentes comunes.
1 comentario:
La justicia se inventó para separar a los justos de la inmundicia. Con el tiempo la avaricia y la codicia de los poderosos ha conseguido que los decorosos no ganemos para sustos y que los menos favorecidos sean aplastados por el sistema penal permitido...
Besos, tu blog cada día nos gusta más!
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