Zaragoza te asalta por el Pilar con su exceso: de gente, de banderas españolas (demasiadas aún en los balcones) y de jotas en cualquier megáfono. Hay olor a ofrenda sentida y hay orgullo nativo vestido de baturro. Pero hay más cosas. O debería haberlas.
Esta ciudad y este país tiene, o debería tener, una mirada más amplia, más optimista más reivindicativa y más solidaria. Debería velar más y mejor por su patrimonio, todo él: el natural y el histórico. También el humano. Y a veces no parece que sus gentes estén mucho por la labor. Por eso resulta esperanzador encontrar individuos felices, alegres y desinhibidos bailando al ritmo de las gaitas del "Comando Cucaracha".
Agitando cuatribarradas y compartiendo risas y emociones. En la plaza del Justicia, este sábado por la noche, los del Comando pusieron todo eso al servicio de centenares de ciudadanos que celebraron himnos como "Dispierta Fierro" o "Isla Aneto" y disfrutaron a placer y a golpe de cadera con "De bolo" o "En un concierto de Ixo Rai".Intentando eludir el persistente ardor de estómago que me ha acompañado el fin de semana, fue pasando el rato y, en algún momento de la noche, llegué a creer que quizás sí que "ye posible atro Aragón".
FOTO: Blog Comando Cucaracha
Isla Aneto (Disco "Todos al monte")
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