jueves, 20 de diciembre de 2007

Y si no, que venga una cierzada

Ya hace días que lo del Gran Scala me pide a gritos un panfleto, pero me faltaban ganas de desenfundar. Que lo de rajar requiere unas energías y un esfuerzo y te tiene que coger el cuerpo guerrero, cargadito de pilas. Y ha llegado el día. Leo por ahí que un grupo inversor (del que nada se sabe aún) se quiere cascar en los Monegros ni más ni menos que un complejo de 2025 hectáreas con todo esto que detallo a continuación (como si fuera el escaparate del Precio Justo) :
- 32 Casinos
- 32 Museos
- 70 hoteles
- 230 restaurantes

- Espectáculos, conciertos, ópera, comercios, conferencias, golf, hipódromo, palza de toros, etc.
-
5 parques temáticos: de los 4 serán para adultos y 1 infantil. Hay tres con temática decidida: Spyland sobre agentes secretos, otro acuático, llamado Acquatica y un tercero referente al espacio y la tecnología, llamado Space Port, respaldado por "una institución americana". (Lo explica y abunda el blog de koky en un trabajo currado y completo sobre “la cosa”esta).

Después de recitar la lista, parece que tengas que oir a Groucho Marx diciendo “y dos huevos duros”.

Porque más que tremendo, increíble, insostenible, y muchos adjetivos más, la cosa pinta surrealista. ¡Maño, Buñuel, el material que te has perdido!. O quizás sea más de Berlanga, en la linea bienvenido Mr. Marshall. Americanos y millonetis de todas partes del mundo (porque si no, no dan abasto) poniendo perras para edificar en el desierto, a lo tonto, sin conocimiento. Me da que ocurrirá como en la peli, que van a pasar de largo, sin parar el coche. Y ahí estarán las autoridades locales vestidas de gala con las banderitas ( y las leyes, y los permisos ad hoc y las subvenciones más o menos tangibles) viéndolos pasar a toda velocidad.

La cosa ciertamente suena a surrealista. Por no decir a tomadura de pelo. O sea, que llevamos siglos de desierto geográfico, demográfico e inversor y ahora no vas a dar dos pasos sin darte una torta con un casino, un hotel, o una piscina. ¿Pero alguien se lo cree?. Podría cargarme el tema diciendo simplemente lo obvio: que es una aberración medioambiental, que no hay agua ni para dar de beber a las mulas como para regar, canalizar y sustentar tanto complejo, que de dónde se creen que la sacarán, que para qué tantas gentes contra el trasvase para acabar dando de beber a los ludópatas de media Europa, que qué haran con los espacios protegidos… Pero es que me puede la parte surrealista del tema.

Yo es que me imagino centenares de tragaperras en ristre en medio del secarral monegril, a pocos metros del toro de Osborne y ni me indigno. Sencillamente me despiporro. Esto lo anuncian el 28 de diciembre en el Heraldo y todo dios diría que se les ha ido la mano con la inocentada. Tengo la sensación de que alguien está metiendo un gol envenenado al gobierno aragonés. Que se van a meter una leche proporcional al tamaño y a las cifras del proyecto que tan rápidamente han celebrado y abrazado. Y ello pasará tan pronto como se compruebe que no se sostiene por ningún lado, especialmente por el inversor que es el único que parece contar en este caso. Y espero que mis impresiones se cumplan y que la cosa no se haga realidad, y que los que esperaban llenarse de honores la boca o los bolsillos, sólo se llenen de vergüenza la conciencia. Y confio que ni empezarán a sembrar el desierto de hierros y andamios que algún día se oxiden y se queden como monumento a la estupidez y a la avaricia. (Para eso ya tendremos tarde o temprano los molinos de viento de La Muela, como macrocementerio de aspas y acero).

Y si no pasa nada de lo que deseo, sólo me quedará esperar a que venga una cierzada y se les lleve por delante las ruletas, las mesas de juego y los naipes. Que aquí los únicos casinos que resisten al viento local son los de cada pueblo. Sin crupieres ni alfombras. Sólo abuelos somardas con boina y cartas de las de jugar al guiñote.

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