Como los vilanos, esas bolisas de pelusa blanca y etérea, me he dejado empujar hoy por el aire que soplaba con fuerza, y los sentidos volanderos me han transportado todo el día de un lado a otro.

En una cafetería temática, toda de verde y pizarritas colgadas en las paredes con las especialidades de café, sonaba una canción de Carmen París. He palpado varias veces la carta plastificada de bebidas frías y calientes para comprobar si era cierto que en tal lugar y en el hilo musical que lo ambientaba se oía su voz. Como cada domingo, regalaban con el periódico un librito de "grandes maestros de la pintura" y hoy tocaba Klimt, con sus mujeres llenas de colores en los cuerpos y emociones en los rostros. Con sus besos y sus dorados. Carmen París cantaba y yo me recreaba en la visión de Dánae, sorbiendo arte y mi cortado con sacarina a la vez. En la película infantil que esta tarde he ido a ver al cine había toda una ciudad repleta de seres vivos en el interior de una mota de polvo, y un elefante gris y rosa pastel los salvaba de la destrucción. Cuando he llegado a casa, he encontrado una cita de Luis Buñuel en el blog de Javier Torres.
« Si me dijeran: te quedan veinte años de vida, ¿qué te gustaría hacer durante las veinticuatro horas de cada uno de los días que vas a vivir?, yo respondería: dadme dos horas de vida activa y veinte horas de sueños, con la condición de que luego pueda recordarlos; porque el sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia. » Luis Buñuel. "Mi último suspiro".

2 comentarios:
Precioso post.
Gracias por tu comentario en el nuestro.
Un beso,
Marta
Me reitero en desearte mucha suerte y mandarte muchos besos. La inspiración y la energía ya la llevas tú.
Montse
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