miércoles, 9 de abril de 2008

¿A dónde irán?

¿A dónde irán esas palabras y expresiones con las que crecemos pero que irán desapareciendo con las generaciones que nos sucedan, al menos las mías, alejadas geográficamente y lingüísticamente de ellas?. Lo pienso cada vez que mi madre me riñe porque me ve esbarillada, o flaca como un chiflete, según el caso y siempre exagerando. O cuando me dice que cene en la mesa y no en el alda. O que alguien tiene mal calitre, o que tal cosa está arguellada. Lo pienso cuando recuerdo a mi abuela quejándose de nuestras zalagardas, utilizando el badil después de escobar y tirando la basura al pozal.

¿A dónde irán los empandullos y los bochinches, los chandríos, incluso los zancochos en los que nos podemos ver metidos, o los estrapalucios que podemos montar?. No tardando, los chicos no se esbarizaran, ni se esmorrarán, ni se estalapizarán, ni pleitiarán, ni se darán un empentón, o un tozolón y, claro, no se estozolarán ni se harán una cuquera. Tampoco se harán mal en el tozuelo yendo a cotenas. Ni siquiera darán mucho mal y nadie les dirá que son unos zangüengos. No les enseñaran a ser escoscados ni a recoger todos los zarrios, ni sabrán ir china chana.

No habrá modorros, ni jautos, ni záforas, ni caloyos, ni estalentaos, ni somardas, ni trapaceros y aún peor, quizás tampoco desustanciados, que es una palabra tremenda en sí misma. ¿Hay algo peor que no tener sustancia?. Mis descendientes tampoco cogerán capazos y no harán las cosas en el inte, ni al tentón. Ni les darán pampurrias, ni tendran rayadas después de quedarse ceretos o cuando les dé un torzón. Tampoco irán al monte a coger rebollones o chordón con un banasto esganguillado y nada les hará duelo.

Aunque lo peor sería, sin duda, que llegasen a olvidar que hay que vivir la vida con rasmia y sin reblar.

(Traducción libre según el uso propio y familiar)
esbarado: resbalado, delgado
chiflete: silbato
alda: en el alda, en la falda
calitre: mal calitre, mal aspecto
arguellado: sin lustre
zalagardas: travesuras
badil: recogedor de basura
escobar: barrer
pozal: cubo
empandullo: lio, embrollo
bochinche: lio, alboroto, confusión
chandrío: chapuza
zancocho: chapuza
estrapalucio: un estropicio con ruido
esmorrarse: darse de morros en el suelo
estalapizarse: caerse
pelitiar: reñir
empentón: empujón
tozolón: caída
estozolarse: caerse
cuquera: herida en la cabeza, chichón
tozuelo: cabeza
cotenas: a cotenas, a horcajadas,
dar mal: pues eso, dar mal, incordiar
zangüengo: vago
escoscado: pulcro, limpio
zarrios: enredos, cachivaches
china chana: despacio, con calma
záforas : manazas, torpe
estalentao: sin conocimiento,
caloyo: soso, bobo, insulso
somarda: socarrón
trapacero: poco claro, que pretende engañar con triquiñuelas
desustanciado: sin sustancia
coger capazos: pararse a hablar en el trayecto
en el inte: en el momento, ahora
al tentón: a tientas
pampurrias: mala gana, asco
rayadas: dolores punzantes,
cereto: harto de comer
torzón: dolor intenso de tripa por haber comido mucho
rebollón: rovellón,
chordón: frambuesa
banasto: cesto
esganguillado: deteriorado
hacer duelo: dar lástima, apenar
rasmia: fuerza, sangre, coraje,
reblar: claudicar, rendirse

(y tantas otras que me dejo..)

El ababol

A veces, una sóla expresión te transporta a casa, aunque la nave se encuentre vagando por una galaxia lejana



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Montse, qué bonito diccionario sentimental te has marcao en un momento. No sé si en tu pueblo se decía "lambroto" o "laminero" (goloso, amante del dulce). Y qué expresión más tierna,lírica y hermosa la de "Me hace duelo".
Ojalá que esos átomos de nuestra infancia nunca se desintegren para siempre como desaparece y se extingue cada día una lengua.
Un beso.

El barzal dijo...

En mi casa siempre hemos dicho laminero, por los lamines, claro. Y sí, la verdad es que "hace duelo" que se pierda parte del patrimonio cultural. Que una lengua y sus expresiones propias lo son, sin duda. Y ahora me acuerdo de otra que me encanta: "dar giro" a algo, en el sentido de encontrar una utilidad a algo.
Un beso.

JR dijo...

Después de muchos años, todavía recuerdo la cara que se les quedó a mis compañeros de Madrid cuando dije: acércame el badil.

Besos