domingo, 6 de abril de 2008

Partículas de preocupación

Lo de las partículas radiactivas me tiene preocupada. Dicen los de la central nuclear Ascó I, donde ha habido la fuga, que no es nada, que no ha pasado de las propias instalaciones y que todo es mínimo (Leer aquí la información de El Periódico). Siempre es mínimo hasta que se descubre que no lo era tanto. La experiencia me dice que hay que multiplicar por diez las magnitudes y las gravedades que reconocen los responsables de las industrias, en general, cuando registran un accidente. Ahora se sabe que las partículas de ayer no son de ayer, sino que andaban flotando por la central desde noviembre. Hablan de las partículas como si fueran champiñones o fresas silvestres, que estan por ahí pero que se pueden volver a recoger..., ¿por qué será que la explicación me inquieta más que me tranquiliza?. Como para creerse todo lo demás.

Las averías de las centrales nucleares más próximas (Vandellós y los dos grupos de Ascó) son constantes. Cuando no es una turbina, son unos filtros, o el sistema de refrigeración. Cualquier día dirán que les ha fallado el delco. Igual nos lo creemos. Tenemos unas centrales antiguas, llenas de remiendos, pero la dependencia energética de las nucleares es tan grande que, aunque se anuncian moratorias, nadie de los que tienen capacidad para decidir estas cosas cree seriamente que se pueda prescindir de ellas. No se planifican, ni se crean ni se implantan alternativas con criterio y eficacia , y mucho menos convicción. Endesa e Iberdrola, propietarias de esas plantas, estan encantadas. No se molestan en invertir ni en mejorar. De vez en cuando pagan las insignificantes sanciones que para sus arcas representan las multas del Consejo de Seguridad Nuclear, y tan felices. Como mucho van poniendo pegotes a sus centrales-feber mientras nos van comunicando (cuando ya no hay más remedio porque interviene el Consejo de Seguridad Nuclear, que si no, de qué) "pequeños" incidentes sin importancia.

Cualquier día nos levantaremos fosforescentes y brillaremos por la noche. Y, por supuesto, no será por sus fugas radiactivas.


Greenpeace también se preocupa, ¿y quién no?
La hemeroteca sobre averías, incidentes y accidentes de las nucleares también incita a la preocupación. Y eso examinando, únicamente, lo que ha pasado el último año en las centrales de Ascó y Vandellòs.
(Fuente El País.com)

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