sábado, 26 de abril de 2008

Un día lila



Los días tienen su propio color. Ayer, 25 de abril, fue un día rojo-clavel, como la revolución portuguesa. Hoy ha salido un día lila-reivindicativo. Ese color invadía la arteria principal de Tarragona por donde este mediodía ha habido manifestación para reclamar el derecho al aborto libre. Esta ciudad es la única de todo el Estado, junto con Sevilla, en la que se han abierto pocesos judiciales y se han citado a declarar ya a veinte personas que se han autoinculpado de abortar o haber acompañado a una mujer a abortar. Las autoinculpaicones se hicieron el pasado mes de febrero en el marco de una campaña que quiere denunciar la situación de indefensión en que se encuentran muchas mujeres ante una ley insuficiente y ambigua.


En Barcleona las 2.400 inculpaciones se archivaron. En Tarragona, en cambio, la justicia parece tener recursos y ser rápida en función de las causas: cita sin demora a autoinculpados por aborto mientras es lenta cual tortuga para el resto de cosas.

Eran lilas la chapas, las pancartas y la flores de mi casa, porque a mí me encanta el lila y también que las mujeres puedan decidir libremente lo que más íntimamente les atañe.



Sin duda, el mejor color para estrenar la cámara de fotos.







El ababol


Días y colores. Hay días radiantes, de colorines. De optimismo naif, infantil y algo absurdo, pero a la vez reconfortante. Hay otros días grises, de disciplinada sensatez y triste pragmatismo, de rutina que rueda sola, por la inercia. Y hay días de devastadora y perseverante melancolía. Días sin color.

No hay comentarios: