Domingo de reclusión forzosa. Con el sol tan rico que hacía y la excursión preparada... Está claro que las enfermedades infantiles no salen en los mapas del tiempo.Un día perfecto para la ubicuidad: en Amposta, contra el trasvase, y en Mallorca con el Zaragoza. Y en todas partes, sin rendirnos. Porque los sueños a veces se cumplen.
Un día perfecto para imaginar ababoles.
Como siempre iba con el corazón al aire, cada dos latidos se oía un estornudo
Cuando se duda qué hacer: lo que se desea, o lo que se debe, hay que lanzar el corazón al aire y ver si sale cara o cruz
Seguir los dictados del corazón debería eximir de culpa, como el estado de necesidad o la fuerza mayor
La memoria es un armario desordenado del que sólo elegimos lo que más nos gusta
Creemos que nuestros hijos son nuestras réplicas y deseamos que mejoren el original. Pero ellos se empeñan en ser fieles al molde.
Nuestra escala de valores no la modifica la edad, sino los hijos.
La sinceridad es peligrosa. Nos hace vulnerables y no sirve para hacer amistades.
La sinceridad es una necesaria lavativa para la mente. Aunque resulta incómoda hay que ponérsela de vez en cuando.
La risa es la música de la vida. Se puede sobrevivir sin ella, pero es muy triste.
El llanto es la lluvia del corazón. Si no se riega nunca, se seca.
La eternidad es el espacio de tiempo que tardamos en ver a las personas que queremos
Einsten olvidó decir que la enfermedad ayuda a comprender la teoria de la relatividad
La vida es ese rato de vigilia entre dos largas siestas.
1 comentario:
¡Cuántos ababoles para pensar!
"Como siempre iba con el corazón al aire, cada dos latidos se oía un estornudo"...Me lo apunto en mi agenda.
Un abrazo.
Publicar un comentario