He visto media docena de paraguas de los chinos descuajeringarse en riguroso directo. Entre ellos el mío. No era día de salir, sólo si era por exigencias del guión. Y así ha sido. También he visto unos cuantos paraguas más, ya cadáveres, abandonados en plena calle. Ellos no lo harían.
En los bellos paseos y miradores que dan al mar había árboles desgajados y arrancados por la furia del viento. Las cloacas devolvían hoy con creces lo tragado y por todas partes había agua, mucha agua. Pero que nadie se haga ilusiones, que algo me dice que el tubo del trasvase lo tienen ya a punto, llueva lo que llueva.
En este país lo de "a la gran secá, la gran remojá" sirve tanto para lo meteorológico como para definir el carácter del personal. De un extremo al otro, como los péndulos. Así, que después de tanta sequía ha llegado la inundación. Me he acordado de la preciosa canción de Raimon que dice "al meu pais la pluja no sap ploure" (en mi país, la lluvia no sabe llover). Mismamente.



Raimon. Al meu pais la pluja no sap ploure
Al meu país la pluja no sap ploure:
o plou poc o plou massa;
si plou poc és la sequera,
si plou massa és la catàstrofe.
Qui portarà la pluja a escola?
Qui li dirà com s'ha de ploure?
Al meu país la pluja no sap ploure.
_______
En mi país la lluvia no sabe llover:
o llueve poco o llueve demasiado;
si llueve poco es la sequía,
si llueve demasiado es la catástrofe.
¿Quién llevará la lluvia a la escuela?
¿Quién le dirá como se tiene que llover?
En mi país la lluvia no sabe llover
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