
El cambio de hora me permite volver a ver amanecer de camino al trabajo. Sólo unos días, justo éstos. He agradecido infinito la directiva europea de ahorro energético y he vuelto a parar el coche para retratar la estampa del alba venciendo a la oscuridad. Con la luna menguante aún en el cielo, este lunes parecía, efectivamente, que también de noche puede salir el sol.