viernes, 7 de noviembre de 2008

Retorno a Brideshead y Jeremy Irons


Recuerdo con tanta precisión y con tanta devoción la serie televisiva de Granada Televisión "Retorno a Brideshead", que cualquier intento de hacer un remake me parece un sacrilegio, así que no iré a ver la versión cinematográfica que se ha estrenado recientemente basada en la misma novela de Evelyn Waugh. En la Facultad teníamos una asignatura de nombre rimbombante, algo así como Semiótica de la comunicación de masas. Había que analizar más allá de las palabras y las imágenes, descubrir las segundas lecturas, la señales y descifrar los signos. Reinterpretar lo visible sacando a la superficie y poniendo luz a lo que a menudo late en el fondo y en la penumbra. Fue a causa de esa signatura por lo que hicimos un trabajo de análisis semiótico de la serie Retorno a Brideshead con un joven e inconmesurable Jeremy Irons.

¡Buah!, estaba genial. Los Brads Pits, Clooneys y compañía no le llegan ni a la punta del pie. ¡Vas a parar!!!. A Jeremy Irons le basta un gesto y una mirada para desplegar su arte interpretativo y sus encantos. Fue el trabajo de la Facultad mas agradecido que recuerdo porque había que ver y volver a ver los capítulos que teníamos grabados directamente de la tele (en video VHS, naturalmente, que para algo eran los ochentas). Buscábamos sentido a las luces, a las sombras, a los silencios, a los alejamientos de cámara, a los objetos, a los símbolos... A pesar del tiempo, no se me ha borrado el gesto de Jeremy Irons mirando de soslayo, algo cabizbajo, o su andar con las manos en los bolsillos. De la asignatura creo que me ha quedado una tendencia inconsciente a intentar ver más allá de lo aparente.

El gran Eduardo Haro Tecglen escribió en su día, en el País, sobre la serie y sus protagonistas: "El laconismo pensante, reflexivo, del personaje central -interpretado por Jeremy Irons-, la caída incesante de su interlocutor -Anthony Andrews- nos están recordando continuamente la condición humana."

Y ése es, precisamente, el mérito y lo excepcional del libro y de su magistral adaptación a la televisión. Porque, más allá de reflejar un período del siglo XX en el Reino Unido, la decadencia de una familia y de un estilo de vida, el peso de la religión y los prejuicios, Retorno a Brideshead hace un retrato certero y cautivador de la condición humana: sus tensiones, sus conflictos, sus miserias y sus grandezas.

La memoria me ha retornado a Retorno a Brideshead, ahora que se ha estrenado la película (que reitero no iré a ver). Y he retornado también a Jeremy Irons, que siempre es un placer. Al actor le he podido seguir viendo en muchas películas y al ser humano, descubrirlo, disfrutarlo y admirarlo a través de sus otras acciones, como la campaña en contra de la pena de muerte que protagonizó con Amnistía Internacional. Por lo que parece, el hombre va igual de bien amueblado por dentro que por fuera. Fondo y forma, exterior e interior, lo visible y lo invisible, los signos aparentes y los que se ocultan. En semiótica, como en la vida en general, cuenta todo.

Oírlo con su propia voz y atender a lo que con ella explica en este video es todo un gustazo.

3 comentarios:

Mamen dijo...

Recuerdo a la perfección la serie... no sabía que estaba bien amueblado este actor por dentro, por fuera es obvio...Un gustazo mirarle, aunque no entienda casi nada de lo que habla, pero seguro que por lo menos, sincero es...sus ojos le delatan jajaja
Buen fin de semana

entrenomadas dijo...

Yo también soy de las que recuerdan "Retorno a Brideshead".

Me da que somos much@s.

Kisses

Pipero dijo...

Hace poco la revisé enterita, vía Emule, por descontado. Me sorprendió ver que no ha perdido nada de la frescura del momento en que se emitió. El mensaje, que resumes perfectamente, es plenamente vigente. Los actores, no sólo Jeremy Irons, sino Anthony Andrews, Diana Quick y la corta pero intensa actuación de un anciano Laurence Olivier (el peso de los viejos actores shakesperianos!). La música de Geoffrey Burgon, os acordáis?...

Ya no se hacen series así.