Paseos por las nubes
Días simples
Un día simple es un día que amanece sin complicaciones, sin quehaceres añadidos a la rutina habitual, sin emociones y también sin estrés. Un día simple fluye a su ritmo y las horas transcurren sin sobresaltos, sin empujones ni urgencias. En un día simple no se pueden esperar acontecimientos, ni buenos ni malos. No hay decisiones trascendentales, ni anuncios imprevistos. Nada altera el pacífico discurrir de la jornada. En un día simple sólo hay que dejarse conducir por los horarios y las actividades habituales hasta el final del trayecto, cuando el día acaba. Un día simple es tan sólo un simple día. Sólo éso. Y también, todo éso.
Mapas
Hay planos personalizados que no salen en el google maps. Esos que vamos trazando a lo largo de la vida, poniendo una chincheta invisible allí donde sucedió o vivimos algo que también a nosotros nos ha dejado marca. Esos lugares dejan de ser los mismos desde ese preciso instante y ya no volvemos a pasar indiferentes por ellos. Avenidas, calles, casas, pueblos, paisajes... pasan a ser nuestros, sólo nuestros, si allí lloramos, reímos, sufrimos, o tocamos el cielo, aunque todo el mundo pueda circular por ellos. Con el tiempo, el itinerario se amplía y cualquier día, sin haberlo previsto, topamos con uno de esos lugares. Entonces, nada puede evitar que notemos un vacío en el estómago y que el corazón dé un brinco sin previo aviso.
Contradicciones
Tenemos, a menudo, la masoquista necesidad de entristecernos a propósito. De bañarnos en nuestra pena por decisión propia. De escoger, por ejemplo, la canción que sabemos que nos desbordará el lagrimal así oigamos los primeros acordes, o los versos que licuarán rápidamente nuestra mirada. Y aún así, es una tristeza reponedora, un lloro necesario, un padecer gratificante. Un doloroso placer de llanto dulce que nos remoja las mejillas y nos agranda las pupilas. Que abre un camino oculto pero directo al centro de nuestros sentidos. Y por alguna extraña y contradictoria razón, nos sentimos tristes y, a la vez, un poco más felices.

2 comentarios:
Lo que parecía un día simple, hace que algo te de un vuelco al corazón y acabas escuchando esa música que te hace limpiar el alma...me suena... aunque dicho tan resumido por mí,quite toda la ternura que bien has puesto tú.
Buen día.
Un abrazo
Hola Montse,
he colgado el 126 de Rolde. Revista de Cultura Aragonesa.
Roberto Serrano firma un artículo sobre La Ronda. Quizá te guste:
http://www.rolde.org/content/files/magazine_34_03_ronda.pdf
Un abrazo,
Víctor Juan
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