martes, 23 de junio de 2009

Vomitera

Desde que cambié mi oficio real de periodista por el de pseudofuncionaria-técnica de comunicación no he tenido que enfrentarme a grandes conflictos que pongan en riesgo mi integridad profesional. Cuando en el pasado se dio el caso jamás dudé en batallar y en defender el criterio periodístico por encima de la conveniencia o de lo cómodo. Sin embargo, hoy, en mi pequeña parcela de actuación he acabado acatando una orden contraria al criterio profesional. Una de ésas incomprensibles decisiones que socavan la credibilidad del producto que se hace, es igual si es grande o pequeño, trascendente o poco percibido. Una de esas decisiones que sólo se toman para dar jabón al jefe supremo, para ensalzar al líder o simplemente porque el líder, directamente y en persona, así lo ha dispuesto para mayor gloria de su propio ser.

Como en otras ocasiones, el cuerpo me ha pedido guerra, vomitar lo que pienso, cruzarme encima de la vía y que se aparte el tren. Negarme. Pero la cabeza y el instinto de conservación de mi trabajo, me han hecho hacer lo contrario. Y he acatado. Y me he tragado la vomitona. Y aún me vuelve, una y otra vez, el sabor repugnante y amargo que me irrita la garganta y el alma. ¡Qué mal me siento, joder!. Y ¡qué mierda!. No me consuelan los refranes de patrones y marineros. Lo único que contradictoriamente me alivia un poco (muy poco) es darme cuenta de que la situación me jode, que no me da igual, que me pone triste y furiosa, con rabia de la de llorar. Me gustaría creer que es porque aún me queda algo de dignidad profesional. Me gustaría.

3 comentarios:

laMima dijo...

No sabemos donde está el límite ¿verdad?, que difícil calcularlo.
Te entiendo, se de que me hablas. No corren buenos tiempos para la dignidad profesional, ni para la personal me atrevería a decir.
Yo ahora más que vomitar, es que me liaría a tortazos con unos cuantos que.... Uf.Y ni siquiera me atrevo a decir toda la verdad. Intentaré soñarlo.
Animo.

El barzal dijo...

Pues mira, como tortazos no daremos (aunque ganas a veces no faltan) mejor optar por la evasión como explicabas en tu blog el otro día. Yo me voy a inocular en la vena, otra vez más, esa canción de más abajo que tú dices que adoras y yo también. Mejor ocupar la cabeza con cosas más agradables. Y les den...!
Un abrazo.

migramundo dijo...

Es lo que tienen las servidumbres, que hay que tragar sapos que luego no sabemos bien cómo vomitar. Algún modo encontrarás, seguro. Suerte en tu nuevo cometido. Saludos.