He vuelto. Al trabajo, me refiero. Y he pegado un grito cuando me he dado cuenta de que era jueves, y que volver de vacaciones en tal día implica mucho menos tiempo para algunas labores largas y pesadas que hay que tener a punto el viernes. Tras el alarido, uno de mis compañeros, tan prudente y silencioso como el resto de informáticos, ha dicho: - Ya echábamos en falta esos aires.
No, si en el fondo lo sé. Aunque su natural reservado y silencioso les impida reconocerlo, han debido echar de menos mis ¡cagüenlapuñeteracontraseña!, mis golpes de teclado cuando se me borra algo, incluso a la Ronda de Boltaña irrumpiendo en el silencio a todo volumen y castañuela cada vez que me llaman al móvil...
Pues nada, que ya hemos vuelto, servidora y sus complementos: los chicles, las chaquetas para el fresco, el emepetrés, las barritas de muesli, las ganas de echar unas risas aun en condiciones poco propicias y, por supuesto, la cabecica sin parar de cavilar.
2 comentarios:
"las ganas de echar unas risas, aún en condiciones poco propicias y,por supuesto, la cabecica sin parar de cavilar"...no sé, me resulta conocido jaja
Muchísima suerte y feliz retorno a lo cotidiano, a encontrar esa chispa diaria, aunque sea a acontracorriente ¿verdad?
Un abrazo
Bienvenida a la rutina.."al mundo real" que dicen algunos.
Sobre todo con risas, eso siempre.
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