Como tantas Navidades volví al reconfortante calor familiar y al país del cierzo, ese viento alocado que nos hace hervir el corazón. Y en sólo unas horas empecé a añorar el mar, esa inmensidad de olas que no tiene límites. Esta tarde, atravesando el desierto que me llevaba de vuelta, otra vez, al Mediterráneo he pensado que quizás mi patria esté en algún punto que ignoro de la autopista AP-2.
¡Feliz Navidad!
4 comentarios:
No sabes como te entiendo.
Es que uno, ¿de donde es?..supongo que a veces, como nosotras, de varios lugares a la vez.
Feliz Navidad también a vosotros. Un abrazo fuerte.
Feliz, muy feliz Navidad para ti y para los tuyos, Inma. Besos.
Viento alocado que nos hace hervir el corazón...y remover las ideas.
Vivir cerca del mar debe ser una delicia con tus hijos. No es de extrañar que lo añoraras al poco, aunque te envolvieran brazos de hermanos...
Felices Fiestas Montse.
Dichoso 2010.
Un abrazo
Felices fiestas de mi parte también, y un abrazo de otra apuéblida (que lo soy, aunque apenas me haya movido de mi casa).
Publicar un comentario