Salimos con prisas, a toda velocidad, impacientes por atajar camino y acabamos deseando que el trayecto sea largo, luchando por seguir ahí sin desfallecer, felices de continuar corriendo.
Al final, quién nos lo iba a decir, nos convertimos en corredores de fondo.
2 comentarios:
Qué buena reflexión Montse, qué cierta es, jajaja, corredores de fondo con una capacidad pulmonar que no veas.
Besos.
"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo..."
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