viernes, 15 de enero de 2010

Existencias

En el supermercado tenían un amplio stock de vidas pacíficas y sin sobresaltos. Además estaban de oferta. Estuvo a punto de meter una en el carro, pero le llevó sólo un momento comprender que no se siente nostalgia de la tranquilidad, ni se añora el monótono discurrir del tiempo, que no se evoca la mediocridad y que los días grises no se pueden echar de menos. Resuelta, volvió a colocar el artículo en su estante y le preguntó a la cajera por la sección de existencias convulsas e imprevisibles.

4 comentarios:

Mamen dijo...

Dame una existencia convulsa e imprevisible donde todo y nada es posible.
Un abrazo

entrenomadas dijo...

Qué buen texto!
Por cierto, he subido tu comentario incorporado al texto. Me parece muy sugerente el análisis.

Kisses,
Marta

Inde dijo...

Pero a veces también hace falta la calma, ¿eh? A veces hace falta...

sarah dijo...

Gostei! I bought that package once, but after a while I went back to the supermarket, returned it and bought instead the other one. I have to admit though that I sometimes miss it, but then I take a break, rest a bit, restore my energy and move forward.