Ser feliz no es fácil. Es una afirmación obvia. Pero voy más allá. La felicidad, o el estado más o menos esporádico, más o menos prolongado en el tiempo, que se le aproxima, requiere esfuerzo y tesón. Quizás porque estamos acostumbrados a asociar la felicidad a un estado de gracia que nos viene dado del más allá, sin razón que lo justifique, tendemos a creer que obtenerla sólo depende de esperar a que el hado sea benévolo y generoso y nos regale un trocito. Algún día.
Pues no, oigan, la felicidad, el optimismo, el buen ánimo depende, en buena medida, de nosotros y nosotras mismas y mismos. Cierto, hay imponderables que lo complican, pero he visto a personas con todo en contra capaces de partirse la cara por encontrar ratos, momentos de optimismo y alegría. Y al revés. He visto a quienes teniéndolo todo a favor se empecinan en amargarse la existencia. Es una opción y una cuestión de esfuerzo y perseverancia. Lo fácil es cruzarse de brazos y esperar. Lo complicado es trabajárselo, arremangarse, ver más allá del obstáculo que se cruza en el camino y comprender que detrás vienen otras cosas.
Hace falta observar atentamente y atisbar lo hermoso, lo positivo, lo mágico, lo único... que nos regala la vida, más a menudo de lo que creemos. Es igual si es grande o pequeño, trascendente o ligero. Claro, hay que echarle esfuerzo y voluntad, perseverar cuando aparece algún revés, y por supuesto, no reblar. Complicado a veces, desde luego. Y naturalmente que podemos lamentarnos, entristecernos, lamernos las heridas. Sólo faltaría. Pero un rato. Y después, al tajo. Que el ánimo, como casi todo en este mundo, hay que currárselo.
En unos días, al final de la semana, llegará la primavera. Una buena excusa para que nos encuentre esperándola alegres, rondando. Dispuestos a saborear los colores, la luz y el ánimo que nos regala su presencia.
4 comentarios:
¡Claro que sí! Arremangarse toca, no hay otra. Gracias por tanto ánimo...y con la Ronda...¡pa qué más!.
Ya tengo ganas que sea mañana.
Un abrazo
Niña, eres de las mías.....jajaja. Luchadora, sí señor. Somos dueños de nuestro ánimo, con solo pensar eso ya me animo, jajaja.
Un beso.
¡¡Sí señora!!, suscribo todo lo que dices al cien por cien...nada es un regalo. Nada, ni la felicidad ni la infelicidad, son permanentes así que hay que hacer hueco para encontrarlas.
No hay nada en el mundo que sustituya un momento de felicidad, por costoso y frágil que sea. Nunca.
¿y lo mío de estos días qué será, pues?
¿me faltará magnesio?
Publicar un comentario