De vez en cuando me gusta volver a Tasio. Si tuviera que escoger una película de entre las pocas o muchas (todo es relativo) que haya podido ver, me quedaría con la que Montxo Armendáriz rodó en la Sierra de Urbasa en 1984.
Desde la primera vez que la ví, que ya ni me acuerdo, comprendí que era mi película por esas cosas que traspasan la superficie y que a veces no tiene una explicación concreta, porque no se explican, sino que simplemente se sienten. De vez en cuando me gusta volver a Tasio. El dvd es un gran invento.
Volver a Tasio es volver a la esencia, a la raíz: la vida, la pasión, la naturaleza, la libertad. Eso representa el personaje, o eso me parece a mí. Ni sé las veces que habré visto la película, y ni una sóla ha acabado sin que haya soltado la lagrimica. Y no porque sea triste, sino porque la siento, me emociona y me conmueve. De vez en cuando necesito volver a Tasio. Y entonces, vuelvo.
Dejo aquí algunas escenas, aunque en realidad todas, absolutamente todas, fotograma a fotograma, merecen ser vistas.
Y me faltaban éstas otras: las de Tasio y Paulina.
laralala, laralala, lara la la la, laralala... Todo el sábado llevo con la musiqueta en la cabeza.
1 comentario:
¿Puedes creer que aún no la he visto?..no puede ser, no puede ser..
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