jueves, 27 de mayo de 2010

Cántame una jota, madre

Hala mama, canta algo, me dice el mayor cuando se cansa en las excursiones, como para que le dé fuerzas y seguir caminando. Y es como si al cantar dejáramos en el aire el cansancio y aspiráramos ánimo, y entonces parece que nos pesen menos las piernas y nos sentimos más ligeros.
Canto al viento por el monte como nos ha cantado siempre mi madre a cualquier hora, igual yendo por el camino llano que por el pedregal. Hoy le canto a ella, feliz de que le haya dado otra vuelta de tuerca al calendario y siga como siempre, ahí, con su voz firme y reconfortante. Sin dejar de cantar. Sin reblar.

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