miércoles, 9 de junio de 2010

El sentido del caos

Hay días que despiertan caóticos, como una tormenta que se espera a arreciar a que salgas de casa con dos criaturas, mochilas y paraguas. Días de acontecimientos imprevistos y de incidentes, en que parece que las nubes se hayan confabulado para crear una atmósfera confusa, impredecible y accidentada. Pero cuando el día languidece, el velo de niebla se levanta y se pueden apreciar nítidamente todas las cosas bellas que parecían ocultas bajo el desorden y el contratiempo: los gestos, los rostros y las sonrisas que también nos han acompañado y que dan sentido a un día de caos.

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