Nos hemos retroalimentado con esa poderosa fuente de energía que son los besos. Después, he recogido los que me han llegado volando, los que guardo en la memoria, los que siguen a flor de piel... y me ha apetecido volver a sacar la cabeza y pasear por estos barzales.
Otoño tiene unos paisajes preciosos que sorprenden al paseante cuando menos se lo espera.

Hayedo en el mes de octubre. La Fageda d'en Jordà
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