El mar de ahora no es como el de antes, pero sigue teniendo el mismo color. Me lo dijo hace unos días un viejo pescador de 92 años. Me quedé más tranquila. El hombre sigue paseando cada día junto a las barcas. Mirando el mar.
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. ( Caminos del espejo. Alejandra Pizarnik).
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