
Es un gustazo encontrarse con ellas, sin más, no muy lejos de un arcén sucio o en algún descampado, ofreciendose generosas aunque nadie se fije en ellas y todos, o casi todos, pasen de largo.
Los del tiempo la han vuelto a cagar. Iba a hacer bueno los dos días del fin de semana y hoy ha salido nublo. Mucho. Acertamos eligiendo el día de la excursión, ayer, aunque el calor sofocante contribuyera a ponernos más cuesta arriba la ruta de mucho pedrusco y apenas sombra. No importa, porque nuestra cima es comernos a gusto el bocadillo en compañía de algún pino. Y lo conseguimos. De vuelta, saludaban las amapolas rojo chillón a lado y lado de la carretera, como haciéndonos pasillo. Me hubiera gustado devolverles el gesto, detenerme un rato a contemplarlas, pero en marcha era imposible y cuando hoy he salido a correr no he visto ni una. Había margaritas, otras flores silvestres que no conozco, y conejitos.
2 comentarios:
Realmente la primavera es un regalo de la naturaleza!!!
Saludos
Pues sí, querida. Está tremenda la primavera!
Besos primaverales.
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