martes, 10 de mayo de 2011

Campañas

Me dan mucho la lata los políticos en campaña. Aunque intento rehuir de ellos, se me aparecen en cualquier curva de carretera, a lo fantasmal y en soporte valla publicitaria. O a cualquier hora en cualquier otro soporte: televisivo, digital, radiofónico... Cuando menos lo esperas, surgen sin cesar esos rostros photoshopeados que les confieren un aire más irreal -si cabe- aunque se esfuercen con poses pretendidamente sinceras. No sé qué sentido tienen las campañas y el gasto que suponen.

Desde luego tenemos derecho a saber qué haran los candidatos en el caso de llegar a gobernar en los Ayuntamientos, pero ¿no hay otro modo más sencillo, ecológico y económico de hacerlo que los carteles, los spots, los envios masivos de correo en papel...?, ¿no hay otro modo que agreda menos mi retina y mis oídos? Que si me interesa conocer los programas de cada cual, digo yo que podré acceder a ellos con un teclado y una pantalla, por ejemplo, a la hora que quiera, sin musiquillas de poco gusto y sin venta a lo teletienda, ¿no?

No quiero que intenten convencerme para conseguir mi voto con argumentos de 'tanto peso' como dar bien en la foto del cartel, o tener un eslogan pegadizo, o hablar mejor, o más alto, o más rato que el resto de candidatos en un debate, ni por ninguna otra de esas cosas que tan importantes parecen ser en las campañas. Por mí, pueden ahorrarse el gasto. En realiad, me parece obsceno que inviertan tanto dinero en ello, con la que está cayendo. No me gustan las campañas. Dan mucho mal. Me agotan.
Dejo a Drexler cantando para compensar tanto despropósito cargante, para llevar el pensamiento hacia las antípodas: hacia las cosas sinceras y de verdad. Las que hacen bien.


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