Puedes quedarte en casa y construir pinochos de madera, ponerte el delantal y guisar la monotonía, estucar el aburrimiento, embaldosar el tiempo. Y también puedes traspasar los visillos de la ventana, sacudir la luz prendida en la hierba, respirar el reflejo del lago, inhalar la calma, ejercitar el esfuerzo. Puedes subir y bajar las laderas de la vida con la ilusión de descubrir nuevas vistas a cada metro. No importa alcanzar la cima. Basta con sentir el latido bajo los pies.
2 comentarios:
Qué bien te ha quedado jolín !!
y cuanta razón hay en estas bonitas palabras, solo con leerlas le pega a una el subidón madre.
saludos.
:)) De eso se trata, del subidón, de subir y de bajar, y de volver a subir... y de dar gracias por haber encontrado lo que nos inspira.
Saludos, feliz finde!
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