martes, 19 de julio de 2011

Nombre y color


Los sentimientos se deslizan, a veces se refugian en guaridas de amor, pero cuando emergen al aire preso o libre, dan el color del mundo, no del universo inacanzable sino del mundo chico, el contorno privado en que nos revolvemos.


Gracias a ellos, a los sentimientos, tomamos conciencia de que no somos otros, sino nosotros mismos. Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese nombre somos lo que somos.

Color del mundo (fragmento). Vivir adrede.
M.Benedetti

2 comentarios:

Mamen dijo...

Es grande Benedetti ¡cómo te agradezco estas pequeñas reseñas a su obra!
Pero a veces los sentimientos, ni nos nombran e incluso nos ningunean... Aún así, seguiremos viviendo adrede, ¿vale?
Feliz verano, Montse

El barzal dijo...

Vivir adrede, claro, ¿acaso sabemos de otra manera?.
Bendetti es grande y hermoso, incluso terapéutico.
Feliz verano, Mamen.
Besos