jueves, 13 de octubre de 2011

Manos

Crear vida con las manos. Eso es lo mejor de ser agricultor. Me lo ha dicho hoy mismo un payés de cerca de ochenta años con la emoción a punto de saltarle de los ojos. Sigue acariciando los sarmientos como cuando los hacía brotar.

En el corto trayecto de mi correr habitual, cerca de casa, se concentra la dureza del asfalto, la fatiga y la sed. Pero también una tregua de sombra entre algunos pinos, atardeceres naranjas y rosados en un horizonte de montañas y un jazminero enorme junto a la valla de una casa. El olor a jazmín me indica que ya queda poco para llegar al final. Paso con la palma de la mano abierta, toco las flores, intento capturar algo del aroma y sigo corriendo. Sé que están ahí para ofrecerme un último aliento. Acepto agradecida su regalo.

Durante las largas travesías es inevitable hallar obstáculos y cansancio, injusticias y días grises. Pero también una amplia gama de flores, aromas y otras manos dispuestas a acompañarnos.


2 comentarios:

Víctor Juan dijo...

Buenas tardes, Montse,
Creo que yo no he corrido nunca. Me refiero a correr por correr. He corrido mucho jugando al fútbol, pero eso es otra cosa. No he corrido nunca y por eso te agradezco tanto las crónicas de tus descubrimientos cotidianos. Ánimo
Víctor

El barzal dijo...

Hola Víctor, gracias por tus alientos.
Lo de correr es para mí, y creo que para muchos, algo más que un deporte o un ejercicio físico.
Corriendo se ven de cerca las cosas que pasarían desapercibidas. Corriendo me siento viva. Sé que es difícil de explicar las sensaciones de correr para quien no suela hacerlo, pero yo no me canso de recomendar a las personas que aprecio y quiero bien que corran, que corran, que corran... y que se sientan vivos y capaces de cualquier cosa.