Salud y fotosEl juez de la Audiencia Nacional ha decidido dejar libre y sin fianza al joven que hace unos días quemó una fotografia del rey de España en un acto público en Girona. El joven había sido identificado y llamado a declarar por la fiscalía, que pedía una fianza para dejarlo libre. Pero el juez se ha iluminado y ha preferido dejarlo suelto, sin más medidas cautelares. (Noticia de El Periódico)
Podría pensarse que el juez ha comprendido que unos hechos anecdóticos podrían acabar adquiriendo dimensiones políticas no deseables, si finalmente no se dejaba libre al chaval. Incluso podría llegarse a creer que el magistrado ha entendido que la libertad de expresión atañe a todo el mundo y a todas las cosas, especialmente aquellas que sufragamos entre todos. Pero sería pecar de ingenuos. Yo me inclino por pensar que el buen hombre se imaginado por un momento lo que sería encontrarse con centenares de detenidos por ese tremendo y presunto delito de “injurias a la corona y ultraje a España”. Instrucciones e intrucciones de casos que encajan en esa definición que da miedo sólo de oirla y que te transporta a no sé que siglo, pero bastante lejos.
Porque, claro, si puede ser delito quemar una foto del rey, qué será tapizar los suelos recién fregados con las imágenes a todo color de las coronadas testas, que es como acaban las fotos borbónicas de los Holas y los Lecturas. No te digo ya pisarlas. ¡Dios! El hombre lo ha cazado y ha caído en que, no. Ni el sueldo ni las instalaciones de la Audiencia Nacional, ni el personal que la habita dan para tanto.
La cosa es tan absurda como peligrosa para la monarquía. Con la de sobresaltos e idas y venidas que han tenido tradicionalmente los monarcas de las Españas no creo que a sus descendientes les haga mucha gracia el revuelo que se arma con las fotos y los secuestros de publicaciones legales. Cosas como estas hacen pensar a más de uno y de dos que, qué coño hacemos pagando esquís, yates, cacerías y terapias de rehabilitación a una familia extensa, cada día más, que nadie ha escogido para representar nada ni a nadie. Los días de subirse al coro cantando “Libertad, libertad, libertad” están cada día más cerca y estos jueces y fiscales tan clarividentes deberán ser reconocidos por su enorme y valiosa contribución al advenimiento de la tercera República.
Mientras tanto haré algo por la causa. Me voy a envolver un bocadillo con un cacho de periódico donde salga algún Borbón… y el bocata, de chorizo, que pringa más.
1 comentario:
Aplaudo el comentario del Barzal. Ya está bien de tanta hipocresia... monarcas, arcas, carcas... ¿hasta cuando?. Menos preocuparse por reivindaciones nacionalistas de ese café para todos que al fin y al cabo, es descafeinado, y más cuidado con los derechos personales e intransferibles en pro de los que confiamos en el respeto por la libertad de pensamiento y acto.
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