La hora
El cambio horario es estupendo. Nos da una excusa, una coartada y una explicación para casi todo. No se puede dormir por la hora, damos vueltas y vueltas por la hora, la mente en nebulosa, o en el más allá, por la dichosa hora. Igual que la súbita mala leche, o la repentina alegría. Es fantástico. Hay que aprovechar porque se supone que el período de adaptación son sólo unos días.
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