Según la creencia popular, el Ebro tiene una profundidad insondable al menos en un punto del cauce, concretamente junto a la tercera arcada del medieval Puente de Piedra, a orillas de la Basílica del Pilar. Se trata del temido Pozo de San Lázaro, una sima sin fondo conocido que se según la leyenda traga para siempre a los desgraciados que caen ahí. Y no sólo a raíz de accidentes, también los suicidas lo eligen como fatídico punto final para sus vidas, como sucedió en el siglo pasado a una pareja de enamorados que se arrojaron al Pozo unidos sus cuellos por el mismo pañuelo a cuadros, el conocido cachirulo zaragozano. Sus cuerpos nunca fueron recuperados.
Ésa es la leyenda, y la referencia zaragozana que da título a una preciosa canción de Ángel Petisme sobre Zaragoza y sus recuerdos personales ligados a esa ciudad. Supongo que son esa clase de recuerdos dulcificados por la distancia y el apego a un sitio en el que a menudo se querría estar pero no se puede por circunstancias y azares de la vida. O al menos eso es lo que me ocurre a mí. Así, que cuando llega la hora de volver a dejar Zaragoza, después de unos días de vacaciones, resulta imposible no tener la sensación de que se abandona el lugar que debería ser el propio, el habitual. Esa ciudad donde convergen los genes, los acentos y también las únicas maneras que se reconocen como las propias. Quizás el único lugar del planeta donde es posible no encontrarme jamás fuera de contexto.
Hace un montón de años, lo menos 20, vi una pintada en un muro de una céntrica calle de Zaragoza: "Cuando los Famas disparan, los Cronopios lloran". Entoces llegué a la conclusión de que una ciudad que tiene pintadas a spray con referencias a Cortázar no puede ser una ciudad cualquiera.
Petisme cantaba ayer en la Expo en un concierto para presentar su nuevo disco, aguaCero, en el que se incluye ese “El pozo de San Lázaro”. Seguro que lo hizo con éxito, como merece, por calidad artística y personal. La mala suerte ha hecho que por sólo unos días no estuviera ya en Zaragoza donde lo hubiera ido a ver cantar tan a gusto… La buena suerte quiere que El pozo de San Lázaro esté colgado en el youtube...
Ángel Petisme - El pozo de San Lázaro
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Petisme en youtube
Dicen que el pozo de de San Lázaro llega al Mediterráneo
Por el pozo de San Lázaro regreso del pasado
Aprendí a vivir, allí fui tan feliz
Aprendí a vivir, allí fui tan feliz
...
Frente al pozo de San Lázaro me besaste en los labios
En el pozo de San Lázaro mi corazón girando

Quién sabe, si dicen que el pozo de San Lázaro es como un ojo de mar que llega Mediterráneo, igual se puede remontar y hacer el camino inverso. Cualquier día de playa me zambullo y amanezco en el puente de Piedra.

3 comentarios:
¡Hala si hacía tiempo que no recordaba la leyenda!¡Qué bueno!.
ZARAGOZA es un brinco en el corazón... ¡claro que no es una ciudad cualquiera!
En este punto he de recordar siempre a Labordeta "la amo, la odio, le tengo un cariño ancestral" ¿no es genial?
Un año viví lejos de mi Aragón,sin poder hacer una visita, y sin móviles, ni internet ni televisión...¡pero tenía las cintas de música de hato de foces, carbonell, Labordeta y mis jotas.
(s'ha feito de nuei...maravilla) ¡Lo que se puede llorar!
Un año no es mucho,dicen, pero había momentos muy nostálgicos de "mi corazón girando", pero vamos, que guardo con mucho cariño esos 12 meses y las anécdotas divertidas de cómo quería ser la más maña de las mañas jajaja.
Sí, me gusta Petisme. Lo voy descubriendo este año poco a poco.
El tiempo que estés aquí...¡a callejear! y feliz.
(No te zambullas en el Mediterráneo, aunque el apego sea muy fuerte y nostálgico, porque me dijo una vez mi madre, que las leyendas, leyendas son)
Un abrazo.
"Esta madrastra terrible
que crece entre los secanos
arrebatándole al Ebro
la fuerza de entre sus manos", dice también la canción que citas de Labordeta.
Jo, Mamen, coincidimos un montón en las músicas. Las que tienes en el blog ¡son también de las mías!.
Y sí, qué maravilla, S'ha feito de nuei... tú m'alguardas ya, lo peito me brinca'n tornar-te a besar.
Petisme es grande, muy grande. Hay que ingerirlo a pequeños sorbos y saboreándolo porque tiene mucho arte y mucha enjundia, tanto en sus canciones como en sus versos.
No me zambulliré mucho, que el mar es muy grande, y sobre todo muy hondo...
Besos
He leído el texto dos veces, he llamado a mi madre y se lo he leído.
De pequeña tenía miedo a esta historia pero hoy me he reconciliado con ella.
Gracias,
Y gracias por la canción de Ángel Petisme.
Un beso,
M
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