
Sí. Me gusta el verano. La estación más kitsch. La de colores, músicas y sudores estridentes. De acuerdo. Pero me gusta... el sol como un botón solitario en la sábana azul del cielo sin una sóla arruga, el ruido de la chicharra a las cuatro de la tarde marcando la hora de la modorra, el reguero de sandía dando un toque de color a la camiseta de tirantes, el olor del aftersun en la piel morena, las chanclas de color rosa-heladodefresa, los brazos, los escotes, las piernas... otra vez libres, los vuelos de faldas, los pendientes largos, las sandalias de tacón.
Días casi eternos, de azul y dorado
Noches de intenso olor a jazmín,
de hierba húmeda y cerezas.
¿Quién quiere el invierno, si no es para recordar y desear que llegue el verano?

2 comentarios:
Feliz verano, pues, Barzal!!!. Qué fotos tan bonitas, la de las cerezas es genial sin desmerecer la de las chanclas, puro pop art.
Besos
¡Pues sí!
Lo de las sandalias con tacón, me costaría un montón, pero quiero animarme a taconear otra vez. En base a la comodidad y a que no se me note mucho la tripa, las varices,etc, aparté tacones, faldas, escotes, ¡cuantas cosas bonitas dejé!Pero estoy otra vez en ello ¡a presumir un poco de vez en cuando! (Nos lo merecemos un poquito ¡no?)
Las noches de intenso olor a jazmín, también doy fe...son noches espectaculares.
Y la vida sigue tirando...¡El verano es otra cosa!
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