Un año cosechando moras en el barzal
Las fechas en sí no tienen demasiado valor, aunque sirven de excusa para recordar situaciones, momentos y estados de ánimo. También valen para hacer eso que se dice balance del tiempo transcurrido entre una y otra fecha. Compruebo que ayer hizo un año que colgué la primera entrada en este blog. Supongo que por necesidad de expeler: neuras, inquietudes, alegrías, y penares. Por darle a la cabeza y después hacer el esfuerzo suplementario de redactarlo y darle un formato y una estética. Resulta entretenido y mentalmente bastante higiénico.
Aunque un año da para mucho y por estos barzales ha habido de todo: moras dulces y jugosas, pero también amargas. Moras en confitura, y otras simplemente trituradas, sin más aditivos. Pero siempre ha habido moras, porque las barzas -como se sabe- son hierba resistente y crecen en cualquier parte, incluso en las casas caídas y en los caminos abandonados.
Lo más grato ha sido, sin duda, conocer virtualmente a gentes y sus inquietudes. También, saberse apreciada, despertar suficiente curiosidad ajena como para ser leída, aunque sea sólo por unos pocos, y sentirse tratada con amabilidad. Con eso no contaba y eso es altamente agradable. Sin más pretensiones, una se pone a regurgitar lo que le sienta mal o a eructar lo que le sienta bien con la noble intención de hacerlo sinceramente, porque si no, ¿pa qué?. El día que escriba algo que no pienso o no siento habrá llegado el momento de darle al delete. Aunque, obviamente, no escriba todo lo que pienso o siento, porque algo hay que guardarse para los adentros.
Lo del blog sirve también como método de exploración. Muy importante, porque vas por ahí viendo y leyendo otros pensares y otros sentires. Suele pasar que hallas afinidades recurrentes y acaba siendo imprescindible visitar diariamente, o esporádicamente, sitios ajenos que ya no lo son tanto. Un pequeño-gran placer que me permite mirar y admirar constantemente. Leer y releer y acudir expectante a esas capsulitas de fescura, compromiso, sentido y sentimiento, y tantas otras cosas que encuentro y que me permiten llegar a la conclusión de que hay gentes con cabeza y sensibilidad que escriben sus cosas y las orean sin complejos por este mundo cibernético. Pienso, entonces, que no debe ser tan malo hacerlo... incluso seguir haciéndolo, al menos hasta que lo siga pidiendo el cuerpo. Y la cabecica, claro.
Ahora, como hace un año:
Despacio, entre las ruinas,
cosecharé en el barzal
moras como sus ojos,
dulces hasta rabiar
(de "Mermelada de Moras". La Ronda de Boltaña)
La Ronda siempre rondando en el corazón del Barzal. Este trocito del final de “Mermelada de moras” lo canta Maria José Hernández. Una delicia.
¡Salud y besos!
3 comentarios:
Un placer leerte y haberte conocido,de verdad.
Es curioso, no sé quien eres ni cómo es tu físico, pero a veces parece que te conozca de hace mucho porque siento afinidad con tus escritos y me alegra que estés ahí.
Mientras el cuerpo y la cabeza aguante ¡un post cuando apetezca!... sin presiones.
(En el pueblo no tengo internet, bueno, puedo ir al Ayuntamiento,pero entre las comidas que aún son a la 13 h. (mis suegros son octogenarios), que hay mucha "juventud" que se pegan horas chateando, el calor de la tarde aunque sea Teruel...sólo puedo conectarme cuando me escapo a Zaragoza para dar una vuelta a la casa y respirar un poco...
Un abrazo ¡y a por el segundo año!
Hay afinidades recíprocas, sensibilidades próximas, a pesar de las distancias. Esas se detectan rápido, aunque sea virtualmente. Así que el placer es mutuo.
Ya espero tus fotos de los terueles. Me hace gracia, porque te imagino como yo me veo a mí misma, con la cámara a todos lados, porque nunca se sabe donde puede estar es instante bello que quieres retener para siempre y compartirlo.
Un abrazo, Mamen
Oye, que son unas moras estupendas, y una mermelada necesaria.
Que siga mucho tiempo.
Sigo fuera, de viaje, me conecto de vez en cuando, perdona las faltas no controlo el aparato.
Uffff,
Besos,
Marta
Publicar un comentario