martes, 12 de agosto de 2008

Mirar para otro lado

Este agosto, brincan, corretean y chapotean, unos, y lo ven por la tele, otros, y entretanto el ánimo destructivo que siembra calamidad y desastre no se detiene. Las bombas caen sobre la población en el Cáucaso y ya ni me interesa entender el conflicto, si es que cosas así pueden tener explicación. Solo percibo que hay quienes deciden salvaguardar fronteras, patrias y honores a base de matar a centenares y miles de personas y que allí donde seguramente había miseria ahora sólo hay más miseria y mucho duelo. No tengo claro que en las guerras haya simplemente buenos y malos. Lo que sí hay seguro son víctimas (muertos, heridos y desplazados) y sus verdugos (generalmente, mandatarios respetables reconvertidos en asesinos).

Pues nada, que sigan brincando, correteando y chapoteando, unos, y viéndolo los otros. Los de las organizaciones mundiales que deben velar por la paz en el mundo deben estar también entretenidos este mes porque no les veo muy aplicados en resolver el desastre. Y la humanidad en general también parece algo aletargada y no noto yo la reacción que no hace mucho provocaban los excesos de China con el Tibet. ¿Es que hay calamidades y muertos más importantes y más mediáticos que otros?. Diría que la muerte y la desgracia duelen igual en todas partes y en todas las épocas del año.

Por el momento -espero que sea cierto el anuncio ruso de hoy mismo de acabar con los ataques- los bombardeos han dejado varios miles de muertos civiles, aún sin precisar, y unos 100.000 desplazados, según el Acnur.

FOTO: Diario Público



¿Cómo mirar para otro lado?. Las guerras son eso: miedo, destrucción y muerte. Y aunque acaben dejan un reguero de dolor y miseria que perdura mucho tiempo.

1 comentario:

entrenomadas dijo...

Sí, es lo mismo que yo pienso. Y el verano y las olimpiadas reducen el impacto mediático que ya de por si es escaso.

Una pena.

Besos,

Marta