Estamos en tiempo de Hanami, éso que los japoneses, agudos como son, empiezan a hacer a finales de marzo, en el inicio de la primavera: ir a los parques y lugares públicos a contemplar la belleza de los cerezos en flor (Hanami significa en japonés, literalmente, mirar o contemplar las flores). Se reúnen familias, amigos, compañeros de trabajo... y se llevan merienda, o comida, o cena, a modo de picnic. Hablan, cantan, comparten su tiempo y disfrutan del espectáculo natural que ofrece la floración del cerezo (sakura). Me pregunto por qué no importaremos cosas así en vez de Mcdonald's, halloweens o la defensa del Tratado del Atlántico Norte, un poner.
El cerezo es un árbol generoso. Cuando caen sus hermosas flores, ofrece sus frutos exquisitos, y no menos vistosos, y nos regala el tiempo de las cerezas que es, sin dudarlo, el más bello del calendario. Como no tengo cerezos cerca, mi hanami particular se limita a la contemplación floral en general y, en particular, a la contemplación de las flores de mi jardín, que vuelven a casa por primavera. Agradecidas que son ellas.


3 comentarios:
Debo ser yo pues también medio japonesa, aunque la contemplación la hago sola...sería bueno en familia, con amigos, pues sí, es una idea a importar...pero no sé...me da que me quedaré sola jaja
Un abrazo
Sola seguro que no te quedas, bonita, que ya seríamos dos, al menos.
Un abrazo florido y primaveral!!
Lo que yo daría por estar bajo ese jardín que has subido.
No me lo quito de la cabeza.
Esa fotografía es la esencia misma de la serenidad.
Preciosa entrada.
Marta
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