sábado, 28 de marzo de 2009

Una hora


El cambio horario nos roba una hora. Una hora menos para soñar, para reír, para recordar, para imaginar, para añorar, para llorar, para sentir... una hora menos para vivir.
En una hora, sólo en una hora, caben todas esas cosas. Puedo asegurarlo.

Cómo no van a caber en una hora, si la vida puede ser eterna en cinco minutos...

1 comentario:

Mamen dijo...

Ahí me has matado...en la vida es eterna en cinco minutos...
Firmo todo lo que dices.
Un abrazo