lunes, 20 de abril de 2009

Ababoles en el descampado


En el descampado del aeropuerto en el que aparqué el coche, encontré este sábado algunos ababoles. Creo que me esperaban y me quedé un rato con ellos. No quise hacerles un feo.



El destino prescinde de las previsiones meteorológicas. Seguro que el día del fin del mundo hará un tiempo estupendo.

El ánimo no sabe dosificarse. A veces se pone en plan ostentoso a derrocharse sin más. Otras, va por ahí, lánguido y triste, pidiendo limosna.

Las lágrimas son como las palomas de los magos: crees que ya no hay más y siempre vuelven a salir.

El corazón es un músculo portentoso. A veces, se expande tanto que casi no cabe y su latido resuena como un tambor de semana santa. Otras, se encoge, se vuelve diminuto y se hace casi inaudible. Como el aleteo de una mariposa.

Todo es subjetivo. Tu ves una rama, yo la futura casa de un pajarito. Tu ves el mar, y yo el universo entero.

En realidad, saber perder no tiene ningún mérito. Es simple cuestión de práctica.

Lo que nos diferencia de los animales no és la razón, sino el espíritu de contradicción. No creo que haya un sólo tigre que se muera de de sed y se proponga pasar junto al río sin beber.

Para ocultarse de la mirada ajena, el dolor busca sus escondites habituales. Hasta que un día comprueba que ya están todos llenos.

La tristeza es traidora. Se esconde en cualquier rincón y te asalta cuando menos te lo esperas. Con alevosía y, sobre todo, con nocturnidad.

La tristeza es mentirosa. Se disfraza de día soleado y cuando vas a abrir la ventana compruebas que llueve a cántaros.

Les había dicho mil veces que no la siguieran, pero los recuerdos son desobedientes, no escuchan, y además son expertos polizones y van contigo a todas partes.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bonito Montse, como siempre!
Como me gustaría hacer como el tigre, beber cuando hay sed, sin esa contradicción.
En fin....
Y tanto que es mentirosa la tristeza, la mía tiene una nariz como pinocho, ja,ja,ja, pero ahí estamos, intentado engañarla a ella también.
Besos
T.M.

migramundo dijo...

Interesante reflexiones. Sin embargo, saber perder requiere un aprendizaje, no siempre fácil, en mi opinión. Saludos.

Mamen dijo...

Todo es subjetivo...tú ves un desastre y yo veo la felicidad...
Un abrazo bonita.