José Manuel Caballero Bonald escribe hermosamente y piensa sabiamente. Por eso hay que disfrutar de sus poemas y aprender de sus reflexiones, y viceversa. Dejo aquí un poquito de todo ello aprovechando que recientemente ha publicado su último libro de poemas "La noche no tiene paredes".Caballero Bonald saca el látigo acusador: "Existe un franquismo tácito, adormilado y latente", afirma el poeta jerezano
En su más reciente poemario, La noche no tiene paredes (Seix Barral), reconoce "estar literariamente más enfrentado a la realidad que antes".
Varias circunstancias le han llevado por este camino, aunque una de las más decisivas es la existencia todavía de "un franquismo tácito, adormilado y latente, un franquismo que está siempre acechando y que me hace recapacitar con iracundia", señala el poeta. El autor de Ágata ojo de gato ve en esta permanencia el hecho de que "la Transición no se hiciera como debería haberse hecho. Lo mínimo hubiera sido la creación de un tribunal que juzgue los crímenes de la dictadura, aunque ya no se va a hacer".También una mirada a la brutalidad en el resto del mundo le ha llevado a escribir poemas como Quien, donde el poeta se transmuta en testigo de su tiempo y se opone con vehemencia "a las cárceles ocultas de Bush, Guantánamo o la masacre de Irak".
Fragmento del artículo publicado en el diario Público 5-5-2009
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LA INTRANQUILIDAD DEL DEBER CUMPLIDO
Dichoso aquel que una mañana
de repente
se aparta del camino que anduvo cada día
durante muchos años hasta el inapelable
distrito del deber.
¿Qué lo hizo abdicar:
la misma inoperancia de la inercia,
el tedio repetido como una despiadada
devastación, la enmohecida
distancia entre los majaderos y sus cárceles?
¿Eligió sin querer lo menos
predecible, es decir, lo más justo?
Dichoso aquel que un día desanduvo la vida
hasta alcanzar la paz de lo no aconsejable.
De La noche no tiene paredes. Editorial Seix Barral
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