Que Silvio Berlusconi quisiera que sus listas europeas se nutrieran de despamapanantes vedettes responde a la lógica cenutria y machista de ese ser. Es la pátina exterior, aquello que se percibe simplemente abriendo los ojos. Esa misma que le lleva a decir a los miles de ciudadanos que se han quedado sin casa o sin familiares y amigos por un terremoto que se tomen su condición de acogidos en tiendas de campaña como una apacible estancia en un cámping de fin de semana. El machismo, el populismo, el histrionismo, la tendencia natural a la vejación, a la provocación, y también la imbecilidad supina, es solo la cáscara de algo que se oculta (o quizás no se oculta tanto) en el interior: el fascismo. Me niego a llamar neofascismo a lo que es lo de siempre, lo genuino, lo que lamentablemente no ha cambiado ni un ápice. No es ni más moderno, ni diferente. Es exactamente lo que fue: fascismo puro y duro, sin epítetos que lo maticen.Lo grave del caso es que el fascismo, esa ideología tendente a conseguir formas de gobierno totalitarias, se abre camino utilizando las herramientas de su antagónico: la democracia. Herramientas como las elecciones, los sistemas representativos de gobierno… Se trata de una perversión del sistema en grado máximo porque su fin último es, precisamente, acabar con él.
Quizás el envoltorio llamativo, por lo repugnante, de Berlusconi, nos impacte tanto que no ahondemos en lo que esconde. Y ahí están el racismo, la legislación para expulsar a los inmigrantes, la creación de patrullas ciudadanas, los decretos gubernamentales contraviniendo las decisiones de las cámaras legislativas (caso de Eluana Englaro) que obligan a los tribunales a recordar las atribuciones de cada poder, las leyes fabricadas a su medida que impiden la investigación de los más altos representantes con el objeto de evitar la acción de la justicia en sus más que dudosas actividades empresariales... En un magnífico artículo-post, más que recomendable del blog Café Turco, se analizan esos aspectos y sus consecuencias para el futuro político y social de Italia.
La historia ha demostrado que el fascismo se nutre de las clases medias descontentas que asisten temerosas a la pérdida de su estatus en épocas de crisis. El paro, la ausencia de perspectivas laborales…son el caldo de cultivo del que se alimentan la xenofobia, el racismo y el fascismo, para expandirse parasitando los mecanismos democráticos, sirviéndose de ellos y pervirtiéndolos. Deberíamos ser conscientes de los riesgos reales de ese comportamiento, permanecer alerta y actuar en consecuencia, en vez de dejar que las vedettes de Berlusconi acaparen la atención mediática, mientras il cavaliere campa a sus anchas socavando taimadamente los cimientos de la democracia de su país. Ese país que personalmente quiero y admiro.
5 comentarios:
Lo que me parece más escandaloso si cabe, es que desde hace días se sabia de esa lista y desde los periódicos o las televisiones, parecía que se hacían eco de una gracia, de una ocurrencia más de Berlusconi. Hasta que la mujer ha aireado su opinión publicamente no se ha ido a más allá. O eso me ha parecido a mí.
Lo que ahora más se oye es de la acción "mamma mía" de la mujer de Berlusconi más que de la política de fondo y a corto plazo que bien has explicado.
Con la política autoritaria de su esposo ¿cómo no saltó antes? pssssss algún gato hay por ahí encerrado. No sé.
Un abrazo
Creo que tu comentario es muy acertado. Lo curioso del caso es que en Italia lo adoran, lo que me lleva a considerar seriamente la capacidad de los italianos para elegir a sus gobernantes. Y este es tan extemporáneo que resulta molesto. Saludos.
Amo y me duele Italia. Cada vez que voy me siento más lejos, cada vez me duele más.
Un hombre que dice ser Jesús y Napoleón. Un hombre al que odian y aman la mitad de su país, un hombre que asusta, define bien a un país.
A mí me deprime muchísimo il cavaliere.
Estupendo post, estupendo.
Kisses,
Marta
Amén: es que no puedo estar más de acuerdo con cada una de tus palabras.
Este "tipo" es mucho más oscuro de lo que se ve a simple vista. Mucho.
Pero lo que da más miedo aún es pensar en esa Italia que le sigue y mantiene por encima de todo.
¿Como es posible?
Yo también estoy de acuerdo con todo lo que dices.
Cada vez entiendo menos a los italianos.
Es una pena para los que están al otro lado de la mentalidad de este tipo, que deben estar pasándolo mal, pero mal.
besos,
T.M.
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