Nos aferramos a ellos. Los tocamos, los olemos, los contemplamos, los acariciamos. Materia inerte que adquiere otra dimensión cuando pensamos que quizás atraparon algo de los seres a los que pertenecieron antes, o de quienes nos los regalaron. Y nos abrazamos a un conglomerado de partículas sin vida con la ilusión de estar abrazando, en realidad, un trocito de alma de alguien .
2 comentarios:
Nada que añadir. Explicas perfectamente esa sensación de querer atrapar a alguien a través de un simple objeto.
Feliz puente para tí también.
Besos.
Este escritorio desde el que te escribo, está lleno de besos, de estrujones, de abrazos, que tomaron forma de tintero, de bicicletilla de alambre, de lupa,
de cuaderno...
¡No sabes cómo te entiendo..!
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