miércoles, 17 de junio de 2009

Contar el tiempo

Nos pasamos la vida contando el tiempo: la edad que cumplimos, los días que faltan para las vacaciones, las horas de trabajo, los minutos de espera, los segundos de desesperación. Contamos hacia adelante el tiempo que falta para que llegue lo deseado. Y contamos hacia atrás los días transcurridos desde que algo trascendente ocurrió. Los niños y los jóvenes cuentan siempre hacia adelante. Suman el tiempo que van viviendo sin mirar siquiera el reloj. Los viejos, como los ex-alcohólicos, suelen contar hacia atrás. Calculan el tiempo que han logrado sobrevivir a la vida o a su adicción. Y marcan los días en el calendario.

1 comentario:

migramundo dijo...

Séneca respondería más o menos así: Quien dedica el tiempo a su propia utilidad y quien vive cada día como su fuese el último, ni le preocupa el mañana ni lo teme.

Tienes razón en la perspectiva con que cada edad mira su tiempo, y todo, de algún modo, lo hacemos, quizás por aprendizaje cultural. Yo trato de desaprenderme y de elevar a máxima el consejo del sabio estoico.
Saludos.